viernes, 23 de marzo de 2012

Quiero un día intacto

Quiero huir como a veces huimos de nosotros mismos hacia otros.

domingo, 4 de marzo de 2012

Madrugadas en vela

Yo soplo el viento que empuja a esta vela de este barco de esta madrugada en la que me mantengo despierta navegando a la deriva.
Yo soplo el aire que da fuerzas a esa vela que me mueve y me marea.
Yo soplo a la vela que tira de las riendas de la nave de la noche.
La vela, que naufraga.

Y en el cajón un candil flotando en el océano.

 Yo soplo el viento que empuja a esta vela a extinguir esta llama esta madrugada en que me mantiene despierta escribiendo a la deriva derivadas.
Yo soplo el aire que fuerza a esa vela a extinguirse mareada.
Yo soplo a la vela que es la luz que tira de la nave de la noche.
La vela, que se apaga.

Y en la mirada fuego y en sus fauces rabia.

Madrugadas en vela. Madrugadas descompensadas, injustas, malogradas.
Madrugadas de insomnio, de anorexia mental, de bulimia impersonal.
Madrugadas de cera, de bombillas, de calor y de oscuridad.
Madrugadas sinceras, malvadas, de suspiro letal.

Madrugadas dispuestas a asesinar al más valiente, al más osado.
Madrugadas que esperan el suicidio de otro calendario.
Madrugadas que quieren sumirme en otro letargo.
Madrugadas en broma, en serio, en blanco.

Madrugada.
La vela, apagada.
La en vela, naufragada.
Y en el cajón un candil flotando en el océano de fuego y rabia.