viernes, 16 de mayo de 2014

Las cavilaciones

Cavilar, pensar, repensar, analizar, planear, organizar, cavilar, cavilar, cavilar. Me gustaría, como una vez escribí, tener un maldito botón que pudiera apagar ciertas zonas de mi cerebro, en concreto esas que se pasan las horas vivas convirtiéndolas en horas muertas que no sirven para nada, horas en que mi materia gris se pinta de gris a sí misma y se hace languidecer, llenándose de cavilaciones innecesarias, de planes mentales que fatigan por el simple y llano hecho de que para conseguir un objetivo ya trazado, hay que ponerse manos a la obra en lugar de seguir calibrando y sopesando opciones, hay que pasar a la acción y dejar a la reflexión descansar. Pero no dispongo de ese botón y soy nula, inútil, un cero a la izquierda, en eso de saber parar de pensar y actuar. A mis neuronas les gusta más sentarse en círculo y pasarse la pelota de una a otra, tantear una y otra vez las posibilidades y jugar a varias voces. Y si... Y si... Y si... ¡Caray! Ese "y si..." ya no podemos contemplarlo porque se gastó el tiempo para llevarlo a cabo. Como en el juego de la silla, una neurona pierde su lugar y tienen que marcharse su voz y su plan, una posibilidad se escapa y deja paso a un vacío de frustración y cavilaciones huecas y vanas. Porque al final, lo único que sé hacer bien es elucubrar una y otra vez, poner ideas sobre una mesa que ya no se sostiene por culpa del deterioro del tiempo que empleo en volver a elucubrar de nuevo. Soy una fila eterna de potencias que nunca jamás llegan a ser acto. ¿Por qué? Porque a esa neurona metafórica en el fondo le da miedo intentar ponerse a ello y fracasar, porque es mucho más fácil emplear la excusa de "al final el tiempo estuvo en mi contra, no fui yo, fueron las circunstancias", porque es más cobarde pero menos doloroso autocompadecerse que caer. Sé cuál es el problema y cuál es la solución, pero cada vez me quedan menos neuronas, menos tiempo, menos fuerzas, menos puntos y aparte, y lo poco que queda se empecina en seguir cavilando y en buscar el botón, sin éxito.

sábado, 10 de mayo de 2014

Coplas a la muerte de su presente

Si cualquier tiempo pasado fue mejor
¿para qué seguir viviendo
sabiendo que lo que vendrá después no será suficiente,
teniendo presente que el recuerdo es el único aliciente
y la nostalgia un malvivir?

Si cualquier tiempo pasado fue mejor
¿por qué empeñarse en batallar
con los pretéritos para que se vuelvan atemporales,
si con cada día que pasa la memoria se acompasa
e insiste en arañar?

Si cualquier tiempo pasado fue mejor
¿qué importan entonces el mañana,
los sueños, los planes, todas las vanas esperanzas,
que más dará que vuelvan las oscuras golondrinas
si ya no son las mismas?

Si cualquier tiempo pasado fue mejor...
Y lo fue.