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Mostrando las entradas etiquetadas como Biblioteca de cámara

#15 Alguien dice tu nombre. (Biblioteca de cámara)

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Cuando se disfruta un libro, cuando se disfruta de verdad, uno está temeroso de llegar a la última página, pero a la vez lo desea con toda su alma de lector. Es la contradicción de los buenos libros. El necesitar saber el desenlace, devorar un párrafo tras otro con el ansia acuciante de meterse más y más en la historia, pero con el desconsuelo de que el inevitable final se acerca. Cuando se disfruta de verdad un buen libro y uno dobla la esquina de la última calle y pasa la última hoja, fuerza a sus ojos a no desviarse hasta la última línea, sino a esperar, a deleitarse en los últimos recodos de las escogidas finales palabras, a saborear con cuidado lo poco que queda de una novela que lo ha maravillado, y segundos después, se sumerge en la última línea, a veces, tan simbólica, instruida y reconfortante como ésta: " A mí me gustaría conocer París".  Alguien dice tu nombre es una de esas novelas que me ha llegado al corazón. Cuando leo, me gusta encontrar una proporció...

#14 Intemperie. (Biblioteca de cámara)

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Dice el diccionario de la RAE de tal palabra que, como locución adverbial, a la intemperie significa "a cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno". No podría haber un título mejor y a la vez una síntesis más apropiada para esta historia. Fue uno de esos libros que cogí aleatoriamente de una ruleta que hay a la entrada de la biblioteca en mi universidad porque me llamó la atención su título, tan escueto pero poderoso, certero como un dardo, y porque ese día estaba lloviendo mucho y no escampaba. Señales. Abrí la contraportada y saltó ante mis ojos una opinión que lo comparaba con Miguel Delibes, y no me hicieron falta más razones. No me arrepiento y doy gracias al azar. Esta novela presentada sobre papel parece tallada en piedra con sudor y sangre. Es dura, sucia y oscura. Especial y conmovedora, con voces de violencia pero también de inocencia y pureza. Sabe a tierra, a sequía extrema, a calor y fuego, a calcinación y a inmundicia. A lo largo de sus pá...

#13 La ladrona de libros. (Biblioteca de cámara)

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Huyo de las etiquetas de "Best Seller" y de las adaptaciones cinematográficas, pero el título de este libro me perseguía desde hacía tiempo; a veces el título consigue por sí mismo lo que no hace una sinopsis. Y si está en este rincón, es porque me ha encantado. No puede no hacerlo un libro que incluye cosas como ésta: "He odiado las palabras y las he amado, y espero haber estado a su altura". Fuera, el mundo aullaba. La lluvia estaba sucia. Para mí, lo original de este libro (a parte de la narradora, una dama muy letal), es que no trata la Segunda Guerra Mundial de forma directa, no muestra su crueldad y su horror gratuita y forzadamente, sino que el conflicto y su crudeza se dejan entrever a través de los ojos inocentes de la protagonista, de las historias que se suceden en las calles de su ciudad, en los personajes que la acompañan en esta época tan dura que se nos retrata. Esos personajes son un desfile variopinto de voces, muchas de ellas entrañab...

#12 El mismo fuego. (Biblioteca de cámara)

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Es éste un libro que he leído con gran cariño pero no por ello con gafas subjetivas. Después de unos días sumergiéndome en sus páginas con cuidado y esmero, puedo decir, objetivamente, que es un placer que esas historias hayan salido de los cajones de juventud donde se hallaban reposando. Se trata de diez relatos enmarcados bajo la exclamación de Fausto: "¡Siempre el mismo ardor y siempre el mismo fuego!", título que le viene muy a tono, pues aunque sean historias dispares y variopintas, cuando terminas de leerlas dejan en el lector, a mi juicio, un poso común: quimeras. Y es que los personajes de estas páginas viven entre la insatisfacción y los anhelos, en un estado a veces onírico, a veces simplemente falso; la realidad y la ficción se mezclan en habitaciones llenas de espejos, de vidas paralelas y ajenas usurpadas, de frustraciones. Aunque breves, son historias que sorprenden y no dejan indiferente; tras muchas de ellas me quedé pensando que encantada comprarí...

#11 El Juego de Ender. (Biblioteca de cámara)

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"Quiero ir a casa, pensó Ender, pero no sé donde está". En el 99% de los casos, el libro es siempre mejor que la adaptación al cine. Ésta no es una excepción, pero puedo dar gracias a la película porque por ella me animé finalmente a leer el libro antes de que fuera proyectada en los cines. Absoluto éxito de decisión. O no, porque ahora estoy enganchada a la saga. Dejando a un lado mis problemas morales con el autor, en 1985 nació un universo complejo y filosófico que tiene mucho que enseñarnos y hacernos pensar. Una ciencia-ficción muy distinta que oscila entre la fantasía y la ética como tejidos principales, en una trama que hila muy fino, tan fino que hace falta otra lectura. La segunda parte de la saga, La Voz de los Muertos, requiere al menos tres. No puedo ni quiero decir nada sin desvelar el argumento, a estas alturas casi todo el mundo lo sabrá, pero es un libro para adultos y jóvenes, sobre todo, para reflexionar. Reflexionar muy y mucho sobre los dilemas mor...

#10 Un viejo que leía novelas de amor. (Biblioteca de cámara)

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El viejo de la novela de Luis Sepúlveda no lee novelas de amor cualesquiera, lee novelas de amor "del verdadero, del que hace sufrir". Y las lee con una pasión tan devoradora como la de las bestias salvajes. Las lee con cariño, cuidado, emoción y un sentimiento que, al menos a mí, me hacía descubrirme ante él: todos los libros merecerían ser leídos con tal devoción. Antonio José Bolívar Proaño es, lo que se denomina, un buen lector. Más allá de esa ternura y de las explicaciones que la rodean (¡lean el libro!), la historia se hace clara cuando sabemos que el autor se basó en su experiencia personal, y que escribió la novela tras convivir durante meses en la selva ecuatoriana con los indios shuar, los otros grandes protagonistas junto con Antonio José Bolívar y la propia naturaleza. Podemos decir que esta es una novela de aventuras pero con una clara intención crítica y reflexiva sobre la destrucción de la selva amazónica, la codicia del hombre y las injusticias que...

#9 El color púrpura. (Biblioteca de cámara)

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Esto es una Historia, en mayúscula y con todas las letras, una preciosidad que he disfrutado leyendo, pese a lo amargo, real y crudo de sus páginas. Un clásico, me atrevería a decir, que debería leer todo el mundo. Aunque no quiero desvelar mucho, diré que es una novela epistolar que reproduce cartas entre dos mujeres, dos hermanas, que se encuentran separadas por un océano y por muchos motivos. Se centra sobre todo en una de ellas, Celie, que recrea la historia de su vida en los Estados Unidos de principios del siglo XX. ¿Qué tiene de especial Celie? Ah: Celie es negra, es pobre, es fea, es una mujer, "vamos, que no eres nada". Esta novela es una joya, una fotografía que retrata muchas y muy duras situaciones, que abre los ojos a un mundo que al menos yo no conocía en esta medida. Es un grito de guerra en boca de muchas mujeres, de mujeres distintas, mujeres negras y sometidas, torturadas, difamadas, hartas. Cada una de ellas con una personalidad, con unos pri...

#8 Amor o lo que sea. (Biblioteca de cámara)

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Otro libro que me encuentra a mí porque sabe que le necesito, que lo que voy a leer en sus páginas no es más que el miedo inminente a lo que los próximos años me deparan: La vida verdadera, la mediocridad, el afrontar solo la realidad... ¿qué habíamos hecho hasta ahora? Esta es la historia de una chica y de su camino a la madurez real tras acabar la universidad y empezar a trabajar. En ese camino se dará de bruces con dos sentimientos/elementos/obsesiones de la sociedad: el amor y el éxito. Sobre el primero, el título lo dice todo: "amor o lo que sea". El de Blanca será un amor distinto, que viviremos y desmitificaremos a un tiempo. Sobre el éxito, una serie de complots y argucias en el mundo editorial dejarán un regusto amargo en la protagonista, bajo mi punto de vista, perdida en unos engranajes que no se esperaba. Es un despertar de la inocencia asustado y nostálgico, y a la vez irrefrenable.  Una originalidad del libro, que lo hace ameno y reflexivo, ...

#7 Bélgica. (Biblioteca de cámara).

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No añadiré nada más, no hace falta. Bélgica empieza a ser mi Ítaca, como para Chantal Maillard. Palabras y memoria.

#6 Hace cuarenta años. (Biblioteca de cámara)

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Este libro me ha encontrado a mí más que yo a él, aunque debería existir un mapa del tesoro que marcara con una cruz el punto de la costa del Mar del Norte donde se forjó esta historia, para ir a buscarlo. Es un libro joya, pequeño pero tan intenso como las olas frías de la ciudad belga de Knokke. Repito que este libro me ha encontrado a mí, las casualidades belgas me persiguen. Pero vayamos al libro: reitero, es una joya, un tesoro en sí mismo. Es de esos secretos tan bonitos que hasta he dudado en publicarlo, porque es tan íntimo, tan personal; me imagino a la autora compartiendo esto, abriendo el corazón de una manera tal como no había visto en tiempo, y no puedo más que estremecerme. Es un detalle hermoso que se te clavará dentro y que no podrás dejar ir, se hará un hueco predilecto en tu escondite de historias de amor; porque sí, esta es una historia de amor, de Amor con mayúsculas, un sueño real y breve, como algunos consideran que han de ser las cosas buenas. "Hay ...

#5 El nombre que ahora digo. (Biblioteca de cámara)

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"La guerra, la guerra era un laberinto de mujeres vestidas de negro, de perros perdidos y niños que jugaban a la guerra, de niños que jugaban a los muertos, a ser muertos como su vecino al que le había caído un cascote de metralla mientras tomaba una sopa con restos de patatas y anguila o pagel o rodaballo, un pez que asomaba su raspa entre el caldo naranja, un estanque tintado de pimentón o sangre. Un pez que no nadaba, que miraba con su ojo muerto los ojos muertos del vecino, el trozo gris de metralla del que goteaba una sangre espesa y oscura, lenta, vaga, aburrida la sangre de tanta guerra, de tanto fluir por cabezas, pechos y espaldas, cansada de salpicar paredes, mesas, árboles, adoquines y tapias. La guerra era una soledad con bombas, voces y banderas, una soledad de niños y de muertos. De ojos, de peces sin vida. Un relámpago que estababa dentro de mi cabeza. La guerra era yo". Antonio Soler. Si después del texto de arriba necesitas alguna razón más para av...

#4 Tiempo de arena. (Biblioteca de cámara)

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"El pasado es un peso del que hay que saber liberarse para que no se convierta en tristeza.  El pasado sólo es arena depositada en el globo inferior de un reloj. Tiempo de arena silenciosa y quieta, que sólo tiene sentido si una mano la hace girar y le devuelve el movimiento. (...) Tiempo para llorar, para calmarse, para reflexionar, para conocer sus verdaderos orígenes y para resolver cómo recuperarlos. Otra vez el tiempo y la paciencia...  Tiempo de arena." Inma Chacón Éste es uno de esos libros que de entrada me conquistan por su título, y por frases y párrafos como el anterior. Sin embargo, no se trata sólo de una novela muy bien escrita, con prosa cuidada y una narración histórica admirable; esta novela tiene algo más que me atrapó, y es que gira entorno a personajes centrales con una característica común: son mujeres. Tres hermanas, cada una de las cuales tiene momentos de gloria durante las páginas, cada una se mueve por unas pasiones e ideale...

#3 El infinito en la palma de la mano. (Biblioteca de cámara)

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Esta novela me ha parecido una preciosidad, una belleza de la literatura. Si bien es cierto que la última parte se me hizo un poco lenta, el libro es una maravilla de principio a fin, con un final en clave inmejorable. Gioconda Belli se adentra en los interrogantes de la especie humana, y analiza con un lenguaje cargado de poesía la creación de mano de Adán y Eva. De un Adán y una Eva inocentes al principio, y cargados de conocimiento después, tal y como narra el Genésis. Sin embargo, la autora va más allá y crea una verdadera trama, en la que aparecerán tanto la Serpiente como Elokim, un Dios al que describirá casi como un científico que juega con sus criaturas y las estudia en su libre albedrío. Con un principio poético y bello, y una segunda parte más catastrófica y pesimista, se revelan y se exponen cuestiones intrínsecas a la raza humana como el miedo a la muerte, la supervivencia, la maternidad, la relación con los hijos, la pérdida de la inocencia, la fe, y la sexualid...

#2 Riña de gatos. (Biblioteca de cámara)

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Mendoza histórico, Mendoza burlón y absurdo, Mendoza inglés e incorregible. No sé si es su mejor obra, pero creo que sí es un merecido Premio Planeta. Con el toque humorístico que le caracteriza, hace de las situaciones más absurdas y las aventuras más desdichadas una parodia que acaba en sonrisa en el lector (al menos cuando yo soy la lectora). Además, en este libro nos hace recorrer las calles de Madrid, en lugar de su acostumbrada Barcelona, como en La ciudad de los prodigios, o El Misterio de la cripta embrujada y sucedáneos. Con una trama muy bien hilada y personajes variopintos y bien dibujados, Mendoza nos enseña una peculiar mirada al arte de Velázquez y al ambiente convulso de la capital en los postigos de la Guerra Civil española: a través de los ojos de un erudito británico que llega a España y se ve atrapado en una serie de intrigas entre palacetes, burdeles y comisarias. Se retratan así distintas clases sociales, y hacen aparición importantes personajes históric...

#1 Música de cámara. (Biblioteca de cámara)

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Casi 20 años han pasado desde que se publicara el primer libro que leí de esta autora, Azul (1994), uno de mis favoritos, hasta el que tengo ahora mismo en mis manos, el cual he devorado en menos de 5 horas. Música de cámara (2013) demuestra no sólo que las dotes literarias de Rosa Regàs permanecen frescas y atemporales, sino que la historia de nuestro país es un marco ideal para una historia llena de pasiones y destinos truncados. Hacía muchos libros que una novela no me hacía llorar así, pues la prosa de Rosa, en mi opinión, te hace ahogarte en las angustias de los personajes, poniéndote con un realismo doloroso en sus pieles y en lo que queda de ellos cuando el tiempo se las arrebata. Música de cámara me ha hecho situarme con una viveza tangible en la Barcelona franquista, en un ambiente convulso donde la vida cotidiana está marcada por la posguerra, la religión y las apariencias. Y en medio de ese caos forzadamente ordenado, una feroz historia de amor, ese sentimiento motor...