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Mostrando las entradas etiquetadas como Hilvanando

Incondicional

"Entonces se ignoran, mientras sus sombras se miran." Con cada mínimo detalle que hubiera sucedido de forma diferente, con cada palabra pronunciada en otro sentido, con cada gesto que se hubiera hecho de otra manera, con cada pequeña acción que no se hubiera llevado a cabo, y con la infinidad de posibles acciones que sí que podrían haber pasado. Con la infinitud de combinaciones que podrían haberse dado, con la inmensidad de decisiones que tuvimos tiempo de tomar y no tomamos, con la maquiavélica e insana dimensión del espacio de elección en el que no nos movimos, y con tantísimas posibilidades que no quisimos. Se nos queda el mundo pequeño sólo porque nosotros así lo dispusimos, los tiempos verbales fallan porque abusamos del condicional, lo que pudo ser y no fue, que no podrá volver a ser conjugado. Me falla el dispositivo de razonar porque se sobrecarga de la incomprensión de los límites y las fronteras. Me falta un manual para entender por qué...

Más de veintidós mentiras

Más de cien palabras, más de cien motivos, para no cortarse de un tajo las venas. Más de cien pupilas donde vernos vivos. Más de cien mentiras, que valen la pena . J.Sabina. El mar inmenso. El olor de la leche recién hervida. Los días de lluvia. Un vaso caliente de cacao antes de acostarse. Los colores del otoño en los árboles. El verde de las praderas. Los dientes de león. Los deseos de los dientes de león. Las exposiciones gratuitas de arte. Las bicicletas de paseo con cesta. Los aeropuertos. Los orgasmos inesperados. Las sorpresas. Las tartas de chocolate. Más días de lluvia. Las heridas que sólo las madres curan. Los conciertos en teatros. Leer un libro de un tirón. La arena caliente en la playa mientras sopla fuerte la brisa. El atardecer, el amanecer despiertos. Las buenas canciones que suenan mientras compartes una cerveza. Los hombres con barba. Las mantas muy suaves que abrigan hasta el alma. Los poemas que le hablan a uno mismo. Una cena con amigos y una tele d...

Comparanzas

Cuando empieza a doler entonces escribo. Cuando lleva un tiempo doliendo entonces escribo. Cuando deja de doler entonces escribo. Cuando no duele nada entonces escribo sobre cuando empezaba a doler, cuando llevaba un tiempo doliendo o cuando dejaba de doler . Marwan. Como meter los pies en arenas movedizas. Como protegerse de la tormenta con un chubasquero de papel. Como beber alcohol para bajar la fiebre. Como poner en las heridas sal y miel. Como caminar descalzo entre cristales. Como montar en la montaña rusa después de un largo sueño. Como comprar un mapa escrito en árabe. Como dormir desnudo en pleno invierno. Como iniciar un viaje a quién sabe donde. Como nadar en lagunas nocturnas de amnesia e insomnio. Como tirar la piedra y esconder la mano. Como llegar a un punto sin retorno. Como las náuseas, los nervios, la resaca y el frío. Como un abismo a medias lleno de vacíos. Como todo este cúmulo de sensaciones dispersas y dispares. Como ...

Inventario

Hay períodos en la vida que pasan muy rápido, casi sin darnos cuenta, semanas en las que los acontecimientos se suceden y no podemos casi ni meditarlos, corren y corren y nosotros corremos tras ellos, viviéndolos a veces tan deprisa que no nos da tiempo a disfrutar las sensaciones que nos dejan. Creo que después de un buen día o  de un suceso importante que nos hizo felices, deberíamos siempre tener una jornada de reflexión, una especie de domingo tranquilo para relamernos de las emociones de la víspera, una calma que nos ayude a fijar los recuerdos y a disfrutarlos otra vez antes de que se desvanezcan sus detalles, una tarde de sofá y manta y cerrar los ojos para que por ellos pase de nuevo la película que hemos vivido recientemente. Yo procuro hacerlo siempre. Lo llamo hacer un inventario emocional. Para asegurarme de que lo cumplo, intento despertarme antes de la hora normal, y aprovecho ese rato en la cama para hacer el ejercicio de memoria y conservar esos momentos frescos...

Mi equipo favorito

Ocupé mi asiento con una mezcla de nervios y congoja; nervios pasivos, no por estar, sino por lo contrario. Estaba en la butaca y a la vez no estaba, y me convertí en una suerte de espectador y también actor, pues conforme pasaban los minutos iba siendo más consciente de que aquello también me incumbía a mí, aunque no tanto. O quizá sí. Si existe una cosa contagiosa, cuando es sincera, es la felicidad. Puedo decir que fui feliz el rato que estuve sentada en ese lugar, lloré por dentro y reí por fuera, y la mayoría de esos gritos eran de un éxtasis contento, agradecido y también un poco frustrado. Pero que a todas las cosas malas hay que sacarles el lado positivo y convertirlas en no tan malas. Y ese asiento no fue el atisbo de silla eléctrica que al principio esperaba en parte, fue un mullido sillón donde sentí justo eso: la felicidad contagiada y compartida. Si hay algo más bello que ser feliz, es poder compartirlo. Así pues, disfrazada de testigo mudo, fui partícipe de una pelí...

Cuando la ciudad es una trampa y tu país su aliado

Recorro las calles de mi ciudad de adopción con más prisa que ningún año, porque este año es peor que ningún otro, y los números dicen que esta función es creciente. Las prisas me ayudan porque me impiden apreciar ciertas cosas, pero aún así, de soslayo, no puedo evitar ver lo que mis ojos, culpables por pasivos, no quieren mirar. Antes me era más fácil deleitarme en los edificios bellos, en sus fachadas y cornisas, en las pequeñas cúpulas de algunas azoteas; en las estatuas  y jardines, en la altura de los árboles y en las iglesias; en los escaparates y en el olor de las panaderías, en el clamor de los bares y el discurrir de la gente; en los paseos, en el río, en la catedral y su plaza, en los detalles de Murcia, qué hermosas eres, qué hermosa eras; era más fácil disfrutar del murmullo de la ciudad. Fácil. Vivir en la comodidad es fácil. La seguridad es fácil. Tener un techo y dinero en el bolsillo es fácil. Creer que dispones de futuro es fácil. La vida es más fácil de lo q...

El último tren

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Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía. J.Vasconcelos. Podría decir que no me gustan los aeropuertos, y empezar con un cliché triste y melancólico lleno de despedidas agridulces y tópicos hollywoodenses, pero lo cierto es que iré contra corriente y diré la verdad: me encantan los aeropuertos. Son como una puerta mágica, como un portal que te lleva a un destino soñado, son un milagro con alas, son la ventana abierta a un viaje real. Para los viajes no reales, aunque muchas veces se tatúan en la memoria como si lo fueran y nos hacen sentir más que la realidad, tenemos los libros. Los aeropuertos juegan un papel significativo como medio de transporte en la imaginación, y es que te hacen levantar los pies del suelo, y así tus pensamientos también vuelan. No conozco una sensación igual que estar elevado entre las nubes y detenerte en el tiempo, mirar por la ventanilla y dejar vagar la mente, dibujar formas y sueños entre el algodón del cielo....

Un profeta llamado Tú

Hace poco estuve hablando con un amigo, y sin pensarlo mucho, me vino a la boca decirle, como halago, que era "mi ejemplo a seguir". Lo mencioné haciendo referencia a que admiraba el camino que estaba trazando y logrando, en el ámbito de estudios y profesional. Pero éste amigo mío cuando se habla de negocios o de zalamerías es muy serio y correcto, lo cual también valoro, y me contestó: "Síguete a ti misma, no merece la pena seguir a nadie más".  La conversación no avanzó mucho más y cada gorrión a su nido, y cada facebook a otro hilo de mensajes, pero yo me quedé dándole vueltas. No es que mi amigo haya creado una nueva filosofía con lo de tu único ejemplo a seguir debes ser tú mismo, pero sí que me sirvió de pretexto para reflexionar sobre el tema. Y como reflexiono mejor cuando lo escribo, aquí va mi aporte en forma de comentario aburrido de texto, más que nada, para recordármelo a mí misma cuando me haga falta. El camino del "éxito" tiene, entre ...

Mi otra oreja

oreja. (Del lat. auricŭla ). 1. f. Órgano externo de la audición. Que Van Gogh no quiso automutilarse es un hecho, pero hubiera sido difícil inventarle otro romanticismo a las puertas de un burdel, por muy francés que éste fuera. Que Gauguin decidiera privarle de tal saliente craneal fue, quizá, un error, pero en cualquier caso, le limitó su capacidad de audición externa con aquella estocada. ¿Y la interna? Deberíamos empezar a darnos cuenta de que nuestro sentido físico del oído, en el significado estricto de la palabra, no lo es todo. Los humanos podemos oír, sí, pero también podemos aprender a escuchar. No sólo a escuchar música, y sentirla; no sólo a escuchar el ruido, y a diferenciarlo de la ausencia del mismo, que no siempre es el silencio; no sólo a escuchar palabras... sino a escuchar personas. Y a veces, las personas sólo quieren eso: ser escuchadas. Ocasiones en las que en una conversación se oye mucho más una de las voces, gente mayor que cuenta cuentos ...

Hamburguesa y granizado, por favor.

- Todos tenemos bajones. - Yo a veces tengo subidas. - Sé lo que es eso. - Quizá podría ponerlo en mi epitafio. - La vida es una montaña rusa. - Tras una vida abajo, le llegó su última subida. - Pero tú de rusa tienes poco, y de montaña menos. - Soy débil como una hoja. - Estamos en verano, prepárate para el otoño. - Sé que voy a volver a caer. - Has perdido el tiempo demasiado. - ¿Vas a enseñarme tú a recuperarlo? - No, en realidad lo perdemos juntos. - Eso está mejor, dentro de lo peor. - Yo también me pierdo a veces. - ¿Y te encuentra alguien? - A veces Dios. - Venga, para la imitación. - Perdona, hija. - No tienes remedio. - Soy un chiste malo. - Y yo soy mala. - Mala malísima, arpía. - Una víbora. - No te muerdas que te envenenas. - No tengo remedio. - Menuda perdición, lo peor es autoconsolarse. - Es que a mí no me consuela nadie. - Porque tú eres el consolador. - Ahora te pones obsceno, lo que da de sí la tarde. - Perdona, pero tú no necesitas consu...

Desembocadura

Siempre tengo la misma sensación. Fría, angustiosa, inquietante. Que la vida se me escapa entre los dedos. Que el tiempo fluye por las líneas de mis manos, lejos de prediciendo la vida, adivinando la muerte. La muerte y la suerte, mano izquierda o derecha, arrugas impresas en una piel condenada. El gasto, el malgasto. Las uñas astilladas, de impaciencia, del tiempo aguardando, esperando. La erosión en la dermis, y más abajo, mucho más abajo, donde no llegan los análisis. La vida corriendo como un río de agua y sangre por los brazos, indómita, imparable. La sangre, vapuleada, con espuelas de latidos, con látigos de venas. El agua, descongelada, y su raudal torrencial, incipiente, formándome entera, con el ansia de secarse. Esa vida. La vida apresurada descendiendo por los brazos, desembocando tras mis muñecas, encharcándose en mis manos, como el río acaba en el mar y la sangre en el corazón. Salta entre los dedos, juega a huirme, y me huye. Se burla de mí. Me hace creer que...

A la tenacidad.

Lo que logres por ti mismo será sólo para ti. Tu empeño recogerá sus frutos, no el empeño de otros. Tu esfuerzo será tu marca, tu recompensa te pertenecerá a ti, y no hay mayor satisfacción que ésa, que saber que no tienes que agradecer nada a nadie, porque todo eso que tienes, es tuyo y de nadie más. Porque no te van a regalar nada, ni vas a encontrarte la sabiduría y la experiencia abandonadas en mitad de la calle. Tendrás que recorrer muchas calles para encontrarlas. Ponte tus zapatos y suda tu sudor. Sé tenaz, imperturbable, decidido. Y ahora corre y vuela y sueña, porque vas a conseguir ese sueño.

El Reto

Si salgo viva de ésta, seré mi propia heroína.

La frontera

Necesito inventar una nueva máquina. Una pequeña, que se coloque detrás de los ojos y pueda grabarlo todo. Necesito recordar cada conversación, cada broma, cada lugar, cada persona, cada aventura. Necesito poder escribirlo todo en la memoria. Necesito esta vida incrustada en el recuerdo.

Deeping

Alcanzando el fondo del propio fondo.

El trabajo más difícil es el más gratificante

Personal, íntimo, mío, dos puntos y a parte. Elegí estudiar Matemáticas por varias razones, pero la mayoría de ellas las he descubierto con el tiempo.  Fue difícil condicionar de esa forma mi futuro. Sé que todo el mundo ha reflexionado ya muchas veces sobre ello, pero sólo cada cual puede darle la profundidad que tiene para él esa decisión. Yo me planté con 17 años y escribí Matemáticas en mi matrícula, mientras por dentro le lloraba a las Letras y a la Historia que dejaba de lado. He intentado que no se olviden de mí, sin embargo. Yo nunca me olvidaré de ellas, porque son más de la otra mitad de mí. Las Matemáticas son algo que no tiene definición, a mi entender, porque ellas mismas lo son todo, son la propia definición. Su origen griego me da la razón: mathematiké , lo que se aprende. Conocimiento. ¿Cómo querer conocer otra cosa, si las Matemáticas implican aprenderlo todo?  Sin embargo, quizá porque yo no soy una alumna ejemplar ni tampoco mis profesore...

Al filo del rescate.

"Que nadie lo olvide: si somos millones los que damos un paso, daremos un gran salto". No sé si estamos haciendo oídos sordos, o si son ellos los que nos tapan las orejas con sus manos enredadas de hilos políticos. No sé qué definición tiene hoy el poder, pero sé que no es nuestro, y sé que nos falta mucha conciencia social. Porque en Europa nos creíamos del Primer Mundo, y no somos mejores que nadie. Niños que no tienen para comer y se desmayan en la escuela, trabajadores que se suicidan antes que rebuscar en la basura, gente que duerme y vive en las calles, familias con el apellido Endeudados, enfermos expulsados de los hospitales, padres que no llegan a fin de mes, hijos que no pueden ir a la Universidad. Harían falta cuatro años entregando hasta el último euro que genere este país para saldar la deuda. ¿De qué nación es esa deuda, qué le deben los ciudadanos a un mundo que sólo les pide y no les da? Ésta no es la España en la creí nacer, y sobre todo, no ...

Doctor Honoris Causa

"Imaginación, abstracción, constancia, disciplina, afán de superación, inteligencia. La capacidad de levantarse una y otra vez, la generosidad de permitir que la ciencia y el avance sigan, una vida en torno a los números para llevarlos desde la incomprensión de lo abstracto a algo útil, más cercano. Lápices, folios, tiza, libros, en cantidades infinitas. Materia esquiva, oscura, compleja, que sin embargo da la posibilidad de ser entendida y amada. Ése es el oficio y ésas son las cualidades del matemático. Las matemáticas son ciencia y arte. El matemático es, sin duda, una figura especial, importante. Es un orgullo, es algo distinto." Éstas han sido algunas de las palabras del rector de la Universidad de Murcia hoy, en la primera investidura de un Doctor honoris causa de la facultad de Matemáticas de Murcia. No las olvides.

Decisiones trascendentales

Más vale pájaro belga en mano que ciento volando. Tengo más miedo que otra cosa. P.D.Una bicicleta belga también será necesaria para volar, pero no harán falta tacones.

Caligrafía anual de agua

Sin darme cuenta, ha pasado un año desde que creé este blog, que a su vez fue sucesor de otro que sí tenía más edad pero menos sensatez. No puedo hablar de madurez, sin embargo, porque al releer aquellos primeros textos que colonizaron este lugar, sigo sintiéndome igual. Basta echar un vistazo a la primera  Caligrafía inicial de agua . Ella sentía que no pertenecía a ninguna parte. Y así era. Cuando le sobrevenía esa sensación, no podía más que sentarse  c on las rodillas cruzadas y la espalda apoyada en el aire y llorar. Llorar hasta que el sonido de los sollozos lo calmase todo, llorar hasta que se le olvidara el motivo por el cual lloraba. Ella sigo siendo Yo. Yo sigo usando las mismas palabras: arañazo, herida, coraza, dependencia, decepción, lágrimas... Yo sigo intentando ordenar la vida y encontrar el principio y el final, el camino. Yo sigo necesitando ese viaje,  en la misma carretera  que describí hace tiempo, sigo necesitando escapa...