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Mostrando las entradas etiquetadas como Soliloquios

Primeras veces

                                                                   Quedó un taxista que pasaba mudo al ver cómo empezaba La Cibeles a llorar, y chocó contra el Banco Central. A la sombra de un león, Ana Belén y Joaquín Sabina Podría empezar hoy. Ahora que el cerco que deja mi copa llena sobre la mesa cierra el círculo de mi caricatura y no recuerdo la primera vez que bebí estando sola. Ahora que veo películas de amor y no visualizo ninguno de los primeros te quiero que dije a cada desamor y fueron de verdad. Ahora que me roza la treintena y han pasado tantos años que no tengo ni la menor idea de cuándo fue la primera de mis crisis de ansiedad. Ahora que el ansia me puede y no consigo rescatarme ni rescatar el primer recuerdo de ese miedo que aún acecha a estar sola conmigo. Ahora que repaso...

No saber perder

 “A veces, cuando algún profesor termina la explicación y pregunta si ha quedado alguna duda, Sylvia tiene ganas de levantar la mano y decir sí, ¿podría volver a empezar desde el principio?, pero desde el principio del principio, desde que nacemos, porque aún no he comprendido nada en estos casi dieciséis años de vida." David Trueba, Saber perder  Un día aprendes que tenías que desaprender muchísimas cosas. Que no importa irse a la cama con los platos sin recoger, que lo urgente no lo es tanto si puede esperar a mañana, que la gente no va a actuar como tú esperas que lo haga, que tienes que estar en paz contigo misma antes que con nadie. Septiembre huele a viejo este año. Aún así, tuve mi clásico momento de balance, antes de lo que para mí es año nuevo. Agosto ha terminado oliendo a otoño, a frío bajo las sábanas ahora que oscurece antes, a viento que empieza a arrastrar algunas hojas en Madrid. El verano acaba con todos los reencuentros que eran necesarios para volver a encon...

La rabia

Instrucciones de lectura Alzar la voz y leer rápido sin respetar los signos de puntuación. Expulsarlo como si las palabras te dolieran en la boca. Recitar como quien lee un poema en llamas. Sacarlo con rabia. Con toda la rabia que tengas dentro. Saca la rabia fuera. Destroza el recuerdo para que no te destroce a ti el presente. Sobre todo, que no te reviente el futuro aniquilado. Saca la rabia de paseo, como si ella fuera el perro y no tú el can rabioso que quiere morderlo todo a su paso. Morder las promesas, las expectativas, las frustraciones. Morderle a él. Saca los dientes. Saca la rabia, me dicen. Pero la rabia ya está fuera de mí, fuera de sí. Me arde en los ojos, en las yemas de los dedos, me quema en la garganta que grita tan fuerte y llega tan lejos que asusta a la propia rabia. La rabia rota, la rabia alimentada día a día, gesto a gesto, detalle a desprecio. La rabia funesta, cruel, inaudita, sorprendente. La rabia, con una erre que se arrastra en ...

Atardeceres

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Una luz rosada comienza a inundar la habitación, y despego la vista del ordenador para pegar los ojos en el cristal y ver cómo atardece en casa. Los atardeceres más bonitos de mi mundo son los que ocurren aquí. Dejo vaho en el cristal y las nubes naranjas, rosas y violetas se nublan. En una casa lejana hay una fogata donde están quemando hojas secas. El fuego en la distancia me hipnotiza, es un punto centelleante que rompe la calma de la escena. No se oye nada; sólo, de tanto en tanto, un rumor de pájaros que vuelan libres. Yo también quiero volar. La quietud es perfecta, y me quedo absorta varios minutos respirándole a la ventana y absorbiendo el atardecer de mi hogar. El hogar está donde el corazón está.  En los últimos siete años, he vivido en siete casas diferentes. En todos ellas he puesto parte de mi alma para convertirlas en mi hogar. Me he movido, por tierra y aire, entre tres ciudades distintas, y en cada una he hallado tantas cosas que me han hecho ser lo que soy...

Caligrafía de rey

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Tengo veinticuatro años y una inabordable cantidad de palabras escritas sobre el papel a mis espaldas. No recuerdo cuándo fue la primera vez que tracé una letra con un lápiz, pero me imagino que lo primero que mi madre me enseñó a escribir fue mi nombre. Mi nombre es de los difíciles, tal vez me llevó algún tiempo hacerlo perfectamente, pero sin duda fue algo socorrido. Recuerdo escribirlo por todas partes, con bolígrafos y rotuladores de colores; supongo que todos lo hacemos, queremos dejar nuestra identidad impresa, marcamos nuestra presencia con un nombre. Fuera del colegio, los primeros textos que seguramente empecé a redactar fueron las cartas a los Reyes Magos; mis padres las conservan aún, y en ellas se ven faltas de ortografía y una letra irregular, redonda y gorda, muy marcada. En las cartas se aprecia como cada Navidad la caligrafía mejoraba, hasta que pasé a escribir también las cartas de mi hermano pequeño cuando él aún no sabía hacerlo. En una fecha las cartas se deti...

Editorial: al amor

Lo peor del amor, cuando termina, son las habitaciones ventiladas, el solo de pijamas con sordina, la adrenalina en camas separadas . Joaquín Sabina. ¿Qué es el amor? Las canciones de amor, los poemas de amor, las novelas de amor, las películas de amor; la creación gira en torno al amor. Creo, me aterra, pero creo, que cada vez está más cerca el día en que tendremos que recordarlo a través de esos medios, a través de esa acuarela diáfana que lo retrata y lo ensalza, lo endulza y lo perdona, y le quita todo lo sucio del amor de verdad, el que hay a pie de calle, el que miente y al que siempre le salen tres patas. No sé en qué nos estamos convirtiendo, o tal vez siempre fuimos así y son mis ojos los que se han librado del velo de la inocencia y ahora no pueden volver a ver la pureza del sentimiento; no lo sé. Pero siento que cada vez pensamos más en el yo y no en el otro, que el egoísmo está a la orden del día, que ya no hay respeto, y que la empatía ya no se entiende, y s...

2015

Escribir es una forma de hablar sin ser interrumpido . J. Renard. Esta mañana he abierto el cuaderno donde desde hace mucho tiempo apunto los libros que leo cada año para anotar el último del 2014 y escribir con tinta verde un 2015 encerrado entre dos guiones, que no se escape, poniendo título así a la siguiente lista que espero este año sea más larga. Al acabar, he ido como siempre al compartimento trasero "secreto" que tiene la libreta. Allí antes solía almacenar pequeñas notas con lecturas pendientes, sugerencias, incluso citas o frases que me habían gustado. Con el paso de los libros y los años me he ido haciendo más organizada y ahora tengo otros cuadernos donde apunto esas otras cosas. Pero en el pequeño pliegue permanece, como siempre, oculto, un papel doblado, encerrando un intento frustrado de poema, muy breve, pero muy conciso, que debí escribir allá por el 2005 ó 2006. Sé que rondaba los catorce o quince porque recuerdo perfectamente cómo estaba mi mesa...

Elefante

Mamá, ¿dónde están? ¿Las tiraste? Mis viejas botas grises, las de la hebilla color bronce y la suela marrón de caucho. Llevo horas buscándolas por los armarios. Sí, aquellas que me compré en esa zapatería del barrio que hacía esquina y que cerró hace unos años. No disimules, sabes las que son. Hubo una época en la que no me las quitaba. En los días claros me gustaba ponérmelas con los vaqueros y una camiseta fina porque pensaba que me hacían desentonar un poco; y en los días grises era inevitable que me llamaran desde el zapatero, ¡cálzanos!, arriba el poncho de lana y abajo ellas, pisando charcos. Tal vez las maltraté un poco, les di demasiado uso sin tregua. Por eso se les desgastó totalmente el bajo tacón cuadrado, y llegó un día en que la suela se rió de mí y se despegó, como si la bota estuviera sacándome la lengua. Compré pegamento extra fuerte y las reparé, aunque tú me decías que ya estaban feas, pero mamá ¡y eso qué importaba! En verdad me gustaban más así. Con los años las b...

Eco

Hace días que no me salen las palabras, que estoy parada inerte ante el papel en blanco sin tener nada que contar, porque todo lo he contado ya. Y no me gusta repetirme. Ahora cuando siento sensaciones todas tienen un regusto amargo y carcomido, similar a la comida precalentada, como si todo estuviera ya sentido, como si los sentimientos se guardaran en cajas y se mandaran por encargo: meter al microondas tres minutos y consumir, intentar digerir. Ahora la vida no se me va con lo que escribo, simplemente se va, se va y me susurra mientras se aleja, no te preocupes, volveré tal cuál me recuerdas, porque todo lo que habías de vivir ha pasado ya. Ahora entiendo que la mitad de la vida está hecha de los recuerdos de la otra mitad, que poco a poco se acercan los años en los que no ocurrirá nada, solamente se pensará en el pasado, con esa mirada crítica y pesimista que sigue alegando que todo pasado fue mejor. Hoy me acusa dentro la teoría del eterno retorno, pero un eco adusto me i...

Las cavilaciones

Cavilar, pensar, repensar, analizar, planear, organizar, cavilar, cavilar, cavilar.  Me gustaría, como una vez escribí , tener un maldito botón que pudiera apagar ciertas zonas de mi cerebro, en concreto esas que se pasan las horas vivas convirtiéndolas en horas muertas que no sirven para nada, horas en que mi materia gris se pinta de gris a sí misma y se hace languidecer, llenándose de cavilaciones innecesarias, de planes mentales que fatigan por el simple y llano hecho de que para conseguir un objetivo ya trazado, hay que ponerse manos a la obra en lugar de seguir calibrando y sopesando opciones, hay que pasar a la acción y dejar a la reflexión descansar. Pero no dispongo de ese botón y soy nula, inútil, un cero a la izquierda, en eso de saber parar de pensar y actuar. A mis neuronas les gusta más sentarse en círculo y pasarse la pelota de una a otra, tantear una y otra vez las posibilidades y jugar a varias voces. Y si... Y si... Y si... ¡Caray! Ese "y si..." ya no podemo...

Yo, y el otro

"También dijo una cosa Paquito Medina de la que pienso acordarme mientras viva: - Cuando te ocurre algo malo tienes que pensar que se te pasará; aunque tú no lo creas, se te pasará, y a veces te acordarás de las cosas como si le hubieran pasado a otro. - ¿Y tú por qué lo sabes? - Porque me lo dijo mi padre una vez." Elvira Lindo, Manolito Gafotas. Es curioso cómo las coincidencias hilan entre sí de las formas más insospechadas. Hace una semana me sumergía ávidamente, en mi intento desesperado de huir del mundo real y buscar un refugio, en las páginas de una novela cualquiera que encontré en la Feria del Libro, alentada porque su título me recordaba a una de mis canciones favoritas. Resultó no ser una novela cualquiera, sino nada más y nada menos que una de Muñoz Molina, un imprescindible de las letras españolas. Huelga decir que me encantó. Suele darme "igual" la biografía personal de los autores que leo, que a veces es mejor no saber ciertas cosas ...

Reset

Creo que tampoco estoy pidiendo nada del otro mundo, ¿no? Sólo necesito un poco de paz, por favor; de tranquilidad. No estoy solicitando una eutanasia, sólo quiero un sueño temporal, pero uno de verdad, en el que pueda descansar enteramente. He probado a bloquear el whatsapp, a desactivar mi cuenta de facebook,  desinstalar twitter y cerrar el resto de mis redes sociales. He apagado el móvil y dejado al ipad sin batería, he bajado los plomos y me he metido en la cama tapada hasta arriba. Pero el problema radica en que al disco duro de mi cabeza no se le acaban las pilas y no puede dejar de pensar, de evaluar, de sentir. Este ordenador que es mi cuerpo está agotado de ordenar y de ordenarse; se encuentra bajo mínimos, en números rojos, pero por algún motivo que desconozco, por mucho que note mi cansancio extremo, es incapaz de traspasar ese 1%, aunque la pantalla no tenga ya brillo y pida a gritos con un mensaje de urgencia que me conecte al cargador. No tengo cargador, al me...

Érase una taza

"Almaceno tazas en un lado de la mesa de estudio: tazas con posos de café, marcas rojas de té, cercos sabor chocolate y restos de más café. Mis amigos cuando me visitan me preguntan por qué necesito tantas tazas para mí sola. No es puro afán coleccionista, aunque un poco también; simplemente las uso una detrás de otra y me gusta apilarlas, ponerlas en fila y reposarlas a ese lado de mi zona de trabajo, vigilantes y expectantes.  Tengo tazas de todos los colores, algunas con mensajes optimistas, tazas recuerdos de viajes, regalos, tazas con forma de animal, unas grandes, otras pequeñas, altas y delgadas, tazones y tacitas, con tapadera y un agujerito para beber, tazas rotas por el asa, pegadas y reparadas, desportilladas; tengo una familia variopinta de tazas de todas las edades y razas. No penséis que las uso y las voy abandonando a su suerte y suciedad, eso no; pero hasta que no acabo en lo que ando metida, sea un trabajo, un escrito o un poema, quizás un dibujo, no las muevo....

Que no es el contenido, sino la compañía

No sé de qué vamos a hablar hoy. De la universidad, del amor, de unos, de otras, de política, del futuro. Poco importa; me importa que me escuches, pues lo único que necesito es empezar a soltar pamplinas por la boca. Y desinflarme. Hoy es un día para sentarse en un banco y ver a los niños pasear y a los ancianos gatear; para ponerse cómodo en la acera, al lado de los jardines con geranios del ayuntamiento, con las piernas cruzadas y las manos enlazadas en la nuca. Y soltar al aire ¡qué vida más perra! Aunque no sepa de qué vamos a hablar, voy a hacerlo hasta perder la voz y quedarme afónica y desgarrada, como los cantantes melancólicos y rotos que escriben esas canciones que nos desvelan cada noche. Como un bálsamo que cure cicatrices , voy a parlotear hasta la extenuación. Tú sólo tienes que hacer como que me prestas toda tu atención, no te pido más esfuerzo; cuando hablo y tú me escuchas haces que no me sienta sola. A cambio compartiremos una bolsa de pipas, con la condició...

Incondicional

"Entonces se ignoran, mientras sus sombras se miran." Con cada mínimo detalle que hubiera sucedido de forma diferente, con cada palabra pronunciada en otro sentido, con cada gesto que se hubiera hecho de otra manera, con cada pequeña acción que no se hubiera llevado a cabo, y con la infinidad de posibles acciones que sí que podrían haber pasado. Con la infinitud de combinaciones que podrían haberse dado, con la inmensidad de decisiones que tuvimos tiempo de tomar y no tomamos, con la maquiavélica e insana dimensión del espacio de elección en el que no nos movimos, y con tantísimas posibilidades que no quisimos. Se nos queda el mundo pequeño sólo porque nosotros así lo dispusimos, los tiempos verbales fallan porque abusamos del condicional, lo que pudo ser y no fue, que no podrá volver a ser conjugado. Me falla el dispositivo de razonar porque se sobrecarga de la incomprensión de los límites y las fronteras. Me falta un manual para entender por qué...

Más de veintidós mentiras

Más de cien palabras, más de cien motivos, para no cortarse de un tajo las venas. Más de cien pupilas donde vernos vivos. Más de cien mentiras, que valen la pena . J.Sabina. El mar inmenso. El olor de la leche recién hervida. Los días de lluvia. Un vaso caliente de cacao antes de acostarse. Los colores del otoño en los árboles. El verde de las praderas. Los dientes de león. Los deseos de los dientes de león. Las exposiciones gratuitas de arte. Las bicicletas de paseo con cesta. Los aeropuertos. Los orgasmos inesperados. Las sorpresas. Las tartas de chocolate. Más días de lluvia. Las heridas que sólo las madres curan. Los conciertos en teatros. Leer un libro de un tirón. La arena caliente en la playa mientras sopla fuerte la brisa. El atardecer, el amanecer despiertos. Las buenas canciones que suenan mientras compartes una cerveza. Los hombres con barba. Las mantas muy suaves que abrigan hasta el alma. Los poemas que le hablan a uno mismo. Una cena con amigos y una tele d...

¡Música maestro!

Hoy no he podido existir en el mundo real. Hubiera sido un suicidio, sí. Una muerte de esas cotidianas, del día a día, pero real. Que el dolor mata un poco bastante, de eso estoy segura. Así que me he largado. La forma más fácil de desconectar el cerebro y no centrarme en lo que quería centrarme ha sido enchufarlo a los auriculares. Que viva la música. La banda sonora de este día ha sido larga y variopinta, un poco de todo, como debe ser, pero con mucho de lo evidente y lo más innecesario: sad music, of course . Triste, ¿qué entendemos como triste? En un día como hoy, hasta las historias felices me lo parecen. Pero ha dado igual, diecitantas horas escuchando música sin parar. De un estilo a otro, de un ritmo a otro, del español al inglés, de saltar y tatarear a paralizarme en silencio con lágrimas por dentro de los ojos. La música y su magia de transportarnos y no hacernos sentir tan solos. ¿Cómo no? Si otros han sentido eso mismo que yo antes, si aquel sobrevivió para contarlo, mi vi...

Inventario

Hay períodos en la vida que pasan muy rápido, casi sin darnos cuenta, semanas en las que los acontecimientos se suceden y no podemos casi ni meditarlos, corren y corren y nosotros corremos tras ellos, viviéndolos a veces tan deprisa que no nos da tiempo a disfrutar las sensaciones que nos dejan. Creo que después de un buen día o  de un suceso importante que nos hizo felices, deberíamos siempre tener una jornada de reflexión, una especie de domingo tranquilo para relamernos de las emociones de la víspera, una calma que nos ayude a fijar los recuerdos y a disfrutarlos otra vez antes de que se desvanezcan sus detalles, una tarde de sofá y manta y cerrar los ojos para que por ellos pase de nuevo la película que hemos vivido recientemente. Yo procuro hacerlo siempre. Lo llamo hacer un inventario emocional. Para asegurarme de que lo cumplo, intento despertarme antes de la hora normal, y aprovecho ese rato en la cama para hacer el ejercicio de memoria y conservar esos momentos frescos...

Mi equipo favorito

Ocupé mi asiento con una mezcla de nervios y congoja; nervios pasivos, no por estar, sino por lo contrario. Estaba en la butaca y a la vez no estaba, y me convertí en una suerte de espectador y también actor, pues conforme pasaban los minutos iba siendo más consciente de que aquello también me incumbía a mí, aunque no tanto. O quizá sí. Si existe una cosa contagiosa, cuando es sincera, es la felicidad. Puedo decir que fui feliz el rato que estuve sentada en ese lugar, lloré por dentro y reí por fuera, y la mayoría de esos gritos eran de un éxtasis contento, agradecido y también un poco frustrado. Pero que a todas las cosas malas hay que sacarles el lado positivo y convertirlas en no tan malas. Y ese asiento no fue el atisbo de silla eléctrica que al principio esperaba en parte, fue un mullido sillón donde sentí justo eso: la felicidad contagiada y compartida. Si hay algo más bello que ser feliz, es poder compartirlo. Así pues, disfrazada de testigo mudo, fui partícipe de una pelí...

¿Puedo volver a nacer?

Solía entrar a mi habitación a despedirse de noche, a veces mientras yo estaba sentada en la mesa terminando las tareas o cuando ya me encontraba en la cama. Según la situación, bien cogía un lápiz de color y hacía garabatos en los márgenes, bien sacaba un libro del estante y conversaba con los personajes de los cuentos, o desordenaba estos y los esparcía por el cuarto. Intentaba llamar mi atención pero yo la ignoraba, ajena. Siempre luchaba con mis peluches antes de irse con la cabeza gacha, fingía que la atacaban y los cogía forcejeando y gruñendo, para al final ganar sin excepción la batalla. Hasta que un día la perdió, y mi infancia salió la última noche por la ventana sin que yo pudiera despedirme, como ella tantas veces había intentado. Mi infancia saltó y se destrozó al caer, y ahora camina con un bastón tan viejo como mis dientes de leche; lo sé porque la he visto alguna vez, agazapada detrás de algún juguete roto, rencorosa y triste porque el final llegó de golpe sin darn...