No mires debajo de la cama
¿Los oyes? Ya vienen. Están empezando a temblar las patas de la mesa, el rodapié se desconcha y escupe polvo blanco, la lámpara se mece siniestra del techo. Estoy en la cama y me agazapo bajo la sábana. Hace días que grito tu nombre en sueños, sueños de ciudades llenas de puentes que no puedo cruzar. Soy una pieza de ajedrez ahogada y no consigo avanzar ni un paso. ¿Los oyes? Se acercan. Tengo algo dentro, algo oscuro que se mezcla con mis entrañas y que palpita de forma diferente, más mecánica y menos viva. Quiere escaparse por mi garganta y se pelea con mi interior, subiendo hasta la cabeza y haciendo que me maree. Serpentea por mis conductos provocando náuseas, arcadas y sudores. Me quiere muerta. Soy un monstruo. ¿Los oyes? Ya llegan. No puedo hacer nada, el ataque es inminente y mis defensas están en rojo. Hace tiempo que dejé de luchar, que abandoné las almenas y me escondí en el fuerte, el lugar ideal para un débil. Dejé las cadenas tensadas, las puertas cer...