Otoños pasados
Eras como una de esas canciones más bien largas que a mitad de estar sonando cambian de ritmo y se vuelven algo totalmente nuevo, como un paréntesis en una melodía que depara giros y notas distintas y atípicas, casi desafinadas, notas de música y de frescura. Eras como un relámpago en mitad de un día de sol, un imprevisto, algo tan fuera de lugar y a la vez tan dentro de todo, no encajabas y eso te hacía pertenecer a aquello que te repudiara, eras inevitable, y dudo que lo supieras pero yo tampoco quería evitarte. Eras, eras, el verbo ser te inundaba y tú no te dabas cuenta. Eras con toda tu esencia una fragancia única e inimitable, y tu gracia residía en que nadie se hubiera atrevido a juntar esos elementos químicos para formar tu olor, por eso eras un don en sí mismo, casi un milagro. Eras absolutamente imperfecto, te desordenabas el pelo y daban ganas de dedicarte miles de esas frases de adolescentes que se mueren de amor, de esas que lo describen cuando aú...