lunes, 13 de febrero de 2017

Sueña a lo grande





Hace dos años, estaba en el que sería mi último cuatrimestre en la Facultad de Matemáticas de Murcia, apretando los dientes para ganarle el pulso a las asignaturas que me quedaban, y sintiéndome perdida cuando se trataba de tomar decisiones sobre ese futuro inminente que se acercaba, en el que los muros de la universidad ya no me protegerían del mundo laboral, incierto y desconocido.

No ha sido fácil, y no sé exactamente en qué punto me encuentro ahora, pero jamás pensé que dos años después tuviera la oportunidad de emocionarme tanto por haber visto, más de cerca que nunca, algo con lo que siempre soñé.

Como matemática y como mujer, no puede haberme hecho más feliz aportar mi granito de arena al Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11 de febrero). Porque sí, es necesario hablar de esto: la mujer ha estado históricamente relegada a un segundo plano, siempre por detrás del hombre; en particular, científicas e investigadoras han visto cómo eran sus maridos o sus colaboradores quienes se llevaban los méritos de sus descubrimientos. En la actualidad, la jerarquía científica sigue encabezada por hombres en la gran mayoría de los casos, y esto tiene que cambiar.

Encendamos la luz para que la mujer científica salga de la sombra y ocupe el lugar que merece por pleno derecho. 

Encendamos la luz para que la mujer pueda brillar, en todos los ámbitos, exactamente igual que el hombre.

Porque hay gente que aún no lo asimila (solo hay que leer algunas respuestas al reportaje, y comentarios muy desafortunados que circularon por las redes el sábado, y que circulan todos los días), pero los hombres y las mujeres somos iguales en derechos y responsabilidades. Iguales. Y punto.

Nosotras también tenemos derecho a soñar y a conseguir nuestros sueños. Pequeños, grandes, fáciles, imposibles. Da igual. La mujer tiene derecho a que nadie le corte las alas ni le tape los ojos, a que nadie le ponga trabas ni le quite oportunidades por el mero hecho de ser mujer. La mujer, y el hombre, y todos, tenemos derecho a soñar a lo grande.