lunes, 30 de abril de 2012

Caligrafía anual de agua

Sin darme cuenta, ha pasado un año desde que creé este blog, que a su vez fue sucesor de otro que sí tenía más edad pero menos sensatez. No puedo hablar de madurez, sin embargo, porque al releer aquellos primeros textos que colonizaron este lugar, sigo sintiéndome igual.
Basta echar un vistazo a la primera Caligrafía inicial de agua.
Ella sentía que no pertenecía a ninguna parte.
Y así era.

Cuando le sobrevenía esa sensación, no podía más que sentarse con las rodillas cruzadas y la espalda apoyada en el aire y llorar. Llorar hasta que el sonido de los sollozos lo calmase todo, llorar hasta que se le olvidara el motivo por el cual lloraba.
Ella sigo siendo Yo. Yo sigo usando las mismas palabras: arañazo, herida, coraza, dependencia, decepción, lágrimas... Yo sigo intentando ordenar la vida y encontrar el principio y el final, el camino. Yo sigo necesitando ese viaje, en la misma carretera que describí hace tiempo, sigo necesitando escapar. Sigo sin querer entender el significado de la frase "La vida se vive hacia delante, pero se comprende hacia atrás". O tal vez sí lo entienda, pero me dé miedo aceptarlo. Me gusta tener las cosas bien atadas, me gustan los planes que salen bien, aunque al final la vida sea en realidad una improvisación que se burla del destino que creímos elegir.

Mañana es 1 de Mayo, y como todos los comienzos, implica además una despedida. La madriguera era Abril y en esos meses de invierno me escondí del futuro inminente, hibernando y soñando con no despertar, con que los hielos no se derritieran tan rápido este año. Pero la verdad ha tocado a mi puerta y no serán las luciérnagas las que me guíen ni las golondrinas las que me consuelen. Volverán pronto los coyotes de las carreteras secundarias, y esta vez debo estar más preparada para hacerles frente, para que no me arrastren a su pozo negro.

Ojalá todos los consejos que me he dado a mí misma este año sirvan de algo, ojalá hayan calado en mí y sea capaz de cambiar de una vez el tono lacrimógeno y gris que nubla mis palabras. Porque esto no es una cámara de gas, es la vida.

domingo, 29 de abril de 2012

La primera huida.

"Cuando me busca sin jamás encontrarme, cuando se resigna por fin a bajar los ojos o a apoderarse del cordón para aniquilar la presencia de mi existencia, huye, huye, huye de lo insostenible: su deseo del otro, su miedo de otro."
Muriel Barbery, Rapsodia Gourmet


Los calendarios han vuelto a teñirse de primavera y los cielos de azul celeste, pero a veces amenazan tormenta.
Mi paleta de colores empieza a estar más nítida, más ufana, más Renoir. Yo sigo sin recordar cómo se sujetaba ese pincel, el de la paciencia, el de ralentizar el tiempo; me sigue ahogando la urgencia.
Esta emergencia de la piel de respirar otros aires no puede ser sana, la contradicción la oprime, nos oprime a las dos.

Pronto me buscarás sin jamás encontrarme, quizás. Y quizás siempre significa un sí.
Y yo cerraré los ojos en aquel rincón de la habitación violeta, y me trenzaré el pelo sin sujetarlo con horquillas.
Llevaré un sombrero rojo, color fuego, que hará juego con las sombras de la tarde. Y la tarde se hará noche mientras miles de luciérnagas me muestran el camino a casa. No lo encontraré.
Hablo de un futuro lejano, tan lejano como el mañana que rema en la barca de Caronte. Tan cercano.

Era tan difícil huir que llegué a pensar que sería posible, porque de otro modo no supondría un reto: la duda de arriesgar la felicidad, de matar el equilibrio.
Aún no sé si lo conseguiré, la vida no es monocromática y aquella paleta de colores antigua no era nítida, era gris desenfocada. Ahora sólo quiero ver la luz, he entrenado mis ojos, he cambiado mis colores, he tintado calendarios.

Pero tú tendrás más miedo que yo y me adelantarás en la huida.
Añoraremos ese pasado rojo que aún era presente, conjugaremos mal todos los verbos, y no sabremos donde estalló el final.

"Le asalta la duda de estar viva y recuerda alguna huida,
cuando aún no sabía mentir. 
—Amor, ¿por qué lloras? ¿Qué es lo que te pasa? 
—Será que soy feliz."
Ismael Serrano

domingo, 22 de abril de 2012

Ruido sin ruido

Soledad, con S de silencio, de un ruido sin ruido, de un estar sin estar estando conmigo mismo.
La soledad de los ricos, hipoteca de los pobres. Un faro sin guardián, el guardián muerto en el río. Dejó de ver la luz.
Soledad de soledades, metáfora de animales no sociales, sin adornos, con verdades.
Soledad, amiga siempre fiel, la única que no falla, del derecho, del revés. Menos es nada.

Dejé de sentir nada por nadie. Menos fue nada, el último fue nadie, la última fui yo. Violé las leyes de lo humano, de necesitar, de depender. Me quedé sola porque yo me lo busqué. Y logré sentirme bien conmigo misma.

La soledad de algunos vivos envidia a la de los muertos. Blasfemia, perdonad a este guardián entre el centeno.
Soledad, el entierro indigno de sentimientos, el renacimiento del ego, del ser entero.
La soledad del filósofo, la creencia del ateo. Estarás acompañado al nacer y solo al morir.
Soledad, veneno.
Veneno y medicina, anfetaminas, la soledad es otro sedante, un calmante. El flequillo del calvo.

Me curo las heridas con mis lágrimas, a solas, en un baño cualquiera de una casa cualquiera. Los objetos están siempre solos, pero ahora ellos me hacen compañía. No quiero más seres vivos, el tiempo se los llevará. Pero a mi soledad no se la llevará nadie, me acompañará hasta la tumba.

Soledad, señora de los muertos, amante de los vivos. Amor no platónico, pero amor, amor a uno mismo.
La gata de los tejados rotos de París, la soledad mojada de las noches sin dormir. Felina, independiente, libre.
Soledad, la hija de los poetas, la bastarda de las princesas de los cuentos falsos con final feliz. Las perdices también mueren solas.

Tenía que aprender a convivir con ella, hacerla mi aliada, para que los mortales no pudieran dañarme más, para  no odiar sentirme sola. Y aprendí. Y esa lección me enseñó, que es mejor no sentir nada, que sentir desprecio o indiferencia. Es mejor no sentir nada, da igual sentirse sola. Me siento libre, me siento yo, estoy viva. No estoy sola, me tengo a mí. Yo nunca me fallaré.

miércoles, 18 de abril de 2012

Fallo n-ésimo

En la vida todo es establecer prioridades, hacer elecciones, esperar los resultados.
Unas veces son buenos, otras malos.
No es cosa del destino, tu suerte la decides tú... ¡mentira! Y también verdad.

Fallo n-ésimo. Espero que esta vez falle la inducción y no haya un n+1.

viernes, 13 de abril de 2012

El anciano del jardín

La tarde se presentaba añil y lluviosa, por lo que no iba a ser necesario que esa noche el anciano regara su jardín. Su espalda encorvada se enderezó un poco agradecida, adhiriéndose al mohoso sillón granate que habitaba aquella sala, por lo demás escasamente ocupada. La chimenea expulsaba saliva de ceniza, y las gotas caían por la gruesa vidriera del ventanal del salón, limpiando una mugre que tenía tantos años como el propio cristal.
El mobiliario era puntual, ciertamente pobre en cantidad, pero suntuoso y caro. Un lujo anticuado, quizá a la moda en la época en que se decorara la casa. Pero de aquello hacía muchos años y muchos inquilinos que no nos interesan, y ahora el hombre que allí vivía se limitaba a usar el comedor, un rincón de la cocina donde almacenaba la comida, y el baño de la primera planta. Había instalado su cama con dosel de terciopelo verde botella en una esquina del amplísimo salón, y la alargada mesa hacía las veces de escritorio y de comedero a su vez, donde, en ocasiones, a la noche se apilaban los platos de desayuno, almuerzo y cena, como buenos camaradas. Apenas si cocinaba, limitándose a engullir frutas y verduras frescas de su cuidado huerto y la leche y huevos diarios que le dejaban en la puerta. Por las noches se sentaba en el desvencijado sillón a hojear a la luz de la lumbre alguna antología poética cuyos versos relajaran sus nervios  o tratados sobre jardinería; o, a veces, simplemente consumía la noche recostado a la par que se consumían los maderos quemados.
La mansión se erguía imperturbable sobre una suave ladera del pueblo, remitiendo aún con su tamaño y su estilosa fachada el antiguo esplendor de otras fechas. Pero a través de las ventanas, rotas en su mayoría, cantaba el abandono de sus habitaciones y de su habitante… en todos excepto en uno de los lugares del lugar, que es lo que hoy nos ocupa. El jardín.
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Me interesé por esta historia gracias a un recorte de periódico antiguo que encontré en una caja de zapatos que estaba en un baúl de mis padres en el desván de mi antigua vivienda que perteneció a mis abuelos. Es decir, a la tercera generación se abría de nuevo aquel cuento escondido en los pliegues grises del envilecido papel, y ante mí hallé algo increíble que nunca había contado a nadie. Hasta ahora.
Porque creo que es hora de que ciertos fantasmas dejen descansar a otros, y quizá  de esta forma pueda él liberar su alma y dejar que vuele para reunirse con ella.
Y sobre todo, porque amo la verdad, y os aseguro que todo lo narrado en estas páginas es total y absurdamente cierto. Aunque nadie vaya a creerlo. Aunque él nunca pueda morir en paz. 
(...)
Continuará.

domingo, 8 de abril de 2012

El jardín de los imposibles

El jardín de los imposibles está muy lejos de aquí y sólo se alcanza saltando del acantilado.
Allí las lágrimas no escuecen y los pasteles no engordan, allí el chocolate seca los ojos sin aumentar la tripa.
En el jardín de los imposibles no hay desamores ni palabras feas, allí simplemente no hay sentimientos.
En el jardín de los imposibles serás la reina de tu propio reino sin un rey que haga posible que sufras. Por eso se llama el jardín de los imposibles, porque es imposible sentir nada; ni siquiera, sentir que sigues viva.
Allí los dramas no se escenifican y las exageraciones duermen el letargo de los dragones, allí no hay lugar para el teatro ni para la actuación, es imposible mentir. También es imposible decir la verdad. Por eso, allí no sientes que estás viva, pero tampoco muerta.
El jardín de los imposibles es el limbo perfecto para aquellos que se han cansado de vivir sufriendo, y prefieren esperar a la muerte sin notarlo, sin sentirlo, sin llorar.

Si no eres capaz de sobrevivir a la caída, no saltes.
Y saltó.

martes, 3 de abril de 2012

Acantilado

¿Qué va a pasar cuando ella ya no esté?
Sin ser peces de ciudad, aunque reméis en góndolas de humo imaginarias.
Sin ser dragones, sin ser supervivientes del naufragio, sin ser nada.

Si no eres capaz de sobrevivir a la caída, no saltes.
Y saltó.