martes, 6 de noviembre de 2012

Generalisations

Broadly speaking, people usually assume that scientists are introverted and distant, but that boring stereotype does not have a point. On the whole, scientific people have an original sense of humor, and it seems to me that it is in order to achieve a balance between such a serious field and an entertaining life.

For instance, if we look at the History of Maths or Physics, we find a lot of funny anecdotes. Some of them might be unintelligible for ‘normal’ people, but in most cases we can get the view. For example, a quick-witted and resourceful mathematician, who was not a big friend of writing letters, sent a telegram to his father-in-law. It was written just “1+1=3”. That was certainly a short way of telling him the good news: he had become grandfather. Of course, there must be always some exceptions, like the unsocial genius Einstein. Not so far in time, we can also take the Ig Nobel Prizes. They reward research projects that “first make people laugh, and then make them think”. Imaginative, isn’t it? Speaking about imagination, picture a party in a faculty, a group of teachers and students dress like wizards and magicians, they are telling mathematical jokes… Yes, that is a tradition in my University.

In general, we find enough examples that prove scientists are not so tedious as they are usually portrayed. People may say that we are weird, but they don’t have a clue.  Don't generalize, you'll be wiser.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Train number infinite

Time is moving too fast, faster than trains, faster than the Belgian rain, faster than the frozen wind...
Why does the time go so fast? Maybe because we have to realize about its value and to use it wisely.
Maybe because we spend too much regreting about it instead of living. Maybe because life is wonderful.

The leaves in the calendar are running as quickly as gazelles, the leaves of the trees are falling, and there is nothing we can do to stop them. This is the Autumn of our lives. This is a new season called Youth.
No decision will be wrong, there will be no mistakes, because we are young and we are just living.

I don't want to take the last train, I don't want to waste my time crying for the end of this travel.
We just have to enjoy it, breathe it, smile it, feel it. Right now. And everything will deserve it all.
Cause life is worth living.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Empatía introspectiva

Aquellos que deseen comprender sus propias vidas deberían conocer las etapas mediante las que sus opiniones y sus costumbres se convirtieron en lo que son... Pretender mirar a la vida moderna de frente y llegar a comprenderla simplemente por introspección, es una filosofía cuyas debilidades pueden ser probadas fácilmente... Es siempre peligroso separar una costumbre de sus lazos con acontecimientos pasado, tratarla como un dato aislado y descartarla simplemente mediante una explicación que resulte plausible.


Edward Burnett Tylor

jueves, 4 de octubre de 2012

A la tenacidad.

Lo que logres por ti mismo será sólo para ti. Tu empeño recogerá sus frutos, no el empeño de otros.
Tu esfuerzo será tu marca, tu recompensa te pertenecerá a ti, y no hay mayor satisfacción que ésa, que saber que no tienes que agradecer nada a nadie, porque todo eso que tienes, es tuyo y de nadie más. Porque no te van a regalar nada, ni vas a encontrarte la sabiduría y la experiencia abandonadas en mitad de la calle. Tendrás que recorrer muchas calles para encontrarlas.
Ponte tus zapatos y suda tu sudor.
Sé tenaz, imperturbable, decidido.

Y ahora corre y vuela y sueña, porque vas a conseguir ese sueño.

martes, 25 de septiembre de 2012

El Reto

Si salgo viva de ésta, seré mi propia heroína.

domingo, 23 de septiembre de 2012

La frontera

Necesito inventar una nueva máquina.
Una pequeña, que se coloque detrás de los ojos y pueda grabarlo todo.
Necesito recordar cada conversación, cada broma, cada lugar, cada persona, cada aventura.
Necesito poder escribirlo todo en la memoria.
Necesito esta vida incrustada en el recuerdo.

viernes, 17 de agosto de 2012

A la Enseñanza

Antes de un viaje largo, conviene ordenar: ordenar el presente, los recuerdos del pasado, ordenar la mente, los cajones, los armarios... Ordenarte para poder marchar libre y sin cabos sueltos, sólo con las preocupaciones que sean imposibles de ordenar.

Y ordenando, he encontrado algo que quiero compartir, si lo lee, con un profesor muy especial; especial, porque más que profesor fue amigo y compañero, porque es difícil conseguir un ambiente de enseñanza distendido, cómodo y feliz. Y él lo consiguió. Consiguió Enseñar, en mayúscula, porque nos enseñó muchas más cosas que su asignatura. Gracias por todo Pedro.
No puedo más que leer aquella carta llena de cariño y buenos consejos, y acordarme de esos días más tranquilos y fáciles, y sonreír :)



¡Cómo duele! (Rircardo (o Carlos, si éste cantaba más alto) Arjona, una de las canciones de nuestra banda sonora en Dibujo Técnico).
Un abrazo enorme de tu alumna.


miércoles, 15 de agosto de 2012

Ígnea

El día que nació salía fuego de la tierra, y su madre pasó años acariciando la esperanza de que tendría un temperamento aguerrido y fuerte como el de Brighid.

miércoles, 27 de junio de 2012

La vereda

Le tiemblan las entrañas y la voz, tiene la frente caliente y su paso es cansado. Se le ha acabado el tiempo.

Te pedí que le dijeras que era el momento, que cuidaras de que no se hiciera demasiado tarde, pero no me escuchaste. Nunca fuiste precavido, eres desconsiderado y desordenado hasta la médula. Eres un jodido desastre y ahora se ha estropeado todo.

Mírala. Mira como camina por la vereda, a tientas, arañándose con los rosales, aspirando flores muertas. La corona de su cabeza es de espinas, y los cardos le han herido los tobillos, sus sandalias son de sangre. 
Mírala, el icono de la muerte, la serpiente exhausta del paraíso, el pecado del olvido que ya no tiene a quien tentar. Mira lo que has conseguido, si tan sólo me hubieras escuchado...

Le tiemblan las rodillas y su piel ahora es de alambre; la vereda es aún más gris. Se alarga hasta el ocaso de los días sin fin.

Mira su legado, su sombra negra y desenfocada, mira el rastro que ha dejado tras de sí. Sólo tenías que parar el puto reloj, sólo tenías que avisarla. No fuiste capaz, maldito inútil. Deberías correr por la vereda tras ella, te lo mereces. Pero no seré yo el diablo, tampoco eso podría salvarla.

Me voy, me voy para siempre, antes de que sea tarde para mí, antes de que me empiece a arder la frente y el corazón como si estuviera en el mismo infierno. Ojalá te pudras tú allí.

lunes, 18 de junio de 2012

Deeping

Alcanzando el fondo del propio fondo.

miércoles, 13 de junio de 2012

El trabajo más difícil es el más gratificante

Personal, íntimo, mío, dos puntos y a parte.

Elegí estudiar Matemáticas por varias razones, pero la mayoría de ellas las he descubierto con el tiempo. 
Fue difícil condicionar de esa forma mi futuro. Sé que todo el mundo ha reflexionado ya muchas veces sobre ello, pero sólo cada cual puede darle la profundidad que tiene para él esa decisión. Yo me planté con 17 años y escribí Matemáticas en mi matrícula, mientras por dentro le lloraba a las Letras y a la Historia que dejaba de lado. He intentado que no se olviden de mí, sin embargo. Yo nunca me olvidaré de ellas, porque son más de la otra mitad de mí.

Las Matemáticas son algo que no tiene definición, a mi entender, porque ellas mismas lo son todo, son la propia definición. Su origen griego me da la razón: mathematiké, lo que se aprende. Conocimiento. ¿Cómo querer conocer otra cosa, si las Matemáticas implican aprenderlo todo? 

Sin embargo, quizá porque yo no soy una alumna ejemplar ni tampoco mis profesores (no todos) los mejores, en la Universidad no me han transmitido esto. Puedo decir con sinceridad, que en solo dos o tres asignaturas me han inculcado amor por esto a lo que me resisto a llamar ciencia, pues es arte.
Así pues, la dificultad a lo largo de estos tres años, desde que señalé aquella casilla, ha ido creciendo, de la mano del agobio y la extenuación, del agotamiento. Y conforme aumentaban estos valores negativos, bajaban también los positivos: las ganas, el entusiasmo, la satisfacción personal, la autoestima.
Los motivos de querer conocer los secretos del lenguaje del Universo se iban apagando, extinguidos por el agua de las lágrimas de rabia, de dolor, de flaqueza.

En fin, que es un camino duro, vaya. Pero sé que es el único camino, porque las Matemáticas lo son todo. No tengo aún saberes suficientes en mi mente como para poder escribir un ensayo que les haga justicia, lo haré algún día; pero ya puedo intuir su luz. He estudiado montañas de teoremas, de explicaciones, de razones establecidas por la propia razón; he visto mil ejemplos y aplicaciones tan reales de las Matemáticas como la propia vida. Y aún queda mucho por ver, infinitos resultados. El camino es duro y largo, pero lo merece, y también hay muchas cosas y personas buenas en él. Ya queda menos.

Sin embargo, en los días más negros, como hoy, que ha terminado la primera tanda de exámenes, la frustración e insatisfacción tienen un sabor más que amargo en mi boca, y me planteo una vez más tirar la toalla y buscar otras raíces. Pero en esos momentos, reflexiono sobre lo escrito arriba, y sé que ya no puedo pararlo. Porque aunque las maldiga y las odie a momentos, las Matemáticas se han hecho esenciales para mí. 

Como dije arriba, elegí estudiarlas por algunos motivos, pero ya he obtenido más de una respuesta. Varias, en realidad. El otro día leí en el pasillo de los profesores esta frase de Mario Benedetti: "Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas". La tiene uno de los catedráticos puesta en un corcho en su puerta.
Cuando creímos tener todas las respuestas... cambiaron todas las preguntas. Tremenda sentencia, que no es más que el día a día, el conocimiento por el conocimiento, la investigación del saber, el afán de seguir más allá.
Y es que si hay algo que me atrae de las Matemáticas, es la búsqueda de respuestas. El Porqué, los Porqués.

Ya sé porque estoy aquí. Porque quiero intentar alcanzar lo intemporal, lo eterno, lo que es cierto ahora y lo fue en el comienzo, y lo seguirá siendo siempre. No hay duda posible, no hay incertidumbre, se trata de poder aferrarme a algo que sé que no va a fallar, porque es cierto o falso, porque puede demostrarse, porque es matemático. Quiero poder entender los entresijos del propio caos, y ordenarlo, y así ordenarme a mí misma.

Las Matemáticas no van a fallar, así que yo tampoco puedo equivocarme.

Porque el trabajo mas difícil es el más gratificante.


viernes, 8 de junio de 2012

Insomnio

Los gallos empezaron a cantar bien entrada la noche, a las cuatro menos diez de la madrugada. Las pausas eran constantes, acompasadas por los latidos de mi reloj. Éste enumeraba ovejas que a su vez balaban suspiros de Luna, esquivando tapias y casquetes de bala. Los insomnes a veces matamos corderos, y no necesitamos ningún disfraz de lobo.

Los gallos se empeñaban en gritarles irritantes a las estrellas, entes de perspectiva temporal infinitamente distinta. Envidio su edad eterna a los ojos humanos, envidio la carrera celestial de la que hacen gala, sus etapas estelares, su inmensidad ígnea. Pero no envidio los agujeros negros, ellos también me cantan acuciantes en la noche.

Los gallos se respondían unos a otros en medio del silencio glacial del resto del lugar; a otro tiempo musical, mi respiración, mi impaciencia onírica. Parecían lobos aullando, lobos hambrientos de ovejas.
Pero eran gallos, y querían adelantar el amanecer.
Y yo aún seguía despierta.

jueves, 24 de mayo de 2012

Días de café y té.

—¿A qué le recuerda esta mancha?
— Una mariposa en una taza de té rojo.
— Está usted loco.
— Y usted más.

domingo, 20 de mayo de 2012

Al filo del rescate.

"Que nadie lo olvide: si somos millones los que damos un paso, daremos un gran salto".

No sé si estamos haciendo oídos sordos, o si son ellos los que nos tapan las orejas con sus manos enredadas de hilos políticos. No sé qué definición tiene hoy el poder, pero sé que no es nuestro, y sé que nos falta mucha conciencia social.

Porque en Europa nos creíamos del Primer Mundo, y no somos mejores que nadie.

Niños que no tienen para comer y se desmayan en la escuela, trabajadores que se suicidan antes que rebuscar en la basura, gente que duerme y vive en las calles, familias con el apellido Endeudados, enfermos expulsados de los hospitales, padres que no llegan a fin de mes, hijos que no pueden ir a la Universidad.
Harían falta cuatro años entregando hasta el último euro que genere este país para saldar la deuda. ¿De qué nación es esa deuda, qué le deben los ciudadanos a un mundo que sólo les pide y no les da?

Ésta no es la España en la creí nacer, y sobre todo, no es en la que quiero vivir. Me duele Europa, me duele mi país. Me duele no saber que hacer, y sobre todo, me duele el futuro.
¿Qué futuro tenemos derecho a esperar? ¿Qué pasado hemos destrozado para llegar a esto?

Es el momento de actuar, tan bueno como otro cualquiera, tan malo como todos los momentos que hemos desaprovechado. "Si somos millones los que damos un paso, daremos un gran salto". Ahora.

¿El saber es poder? No, el poder es poder. Primera cosa que tiene que cambiar.
Por eso, sea cual sea tu ocupación o tu trabajo, hazlo lo mejor posible. Estudia más que nadie para que no puedan arrebatarte un porvenir, trabaja más horas que nadie para garantizarte lo que no te van a regalar, lucha por ti y así estarás luchando por esta sociedad que se muere.

Ellos no se van a rendir, tenemos que ganar nosotros.

(Para tener un poco más de miedo, o para intentar ahuyentar al lobo, ver este reportaje.)


jueves, 17 de mayo de 2012

10.

The best sunrise of this mathematical time has appeared in a trip to the Moon. :)


viernes, 11 de mayo de 2012

Corazones de papel.

Odio esos pisos donde las paredes parece que son de papel, donde no sabes si es el vecino o tú quien está usando la ducha, donde oyes el ruido de la freidora sin estar cocinando, donde no tienes intimidad.

Pero lo que más odio no es eso. Odio sólo una cosa, siempre la misma cosa.
Odio escuchar pisadas en el suelo, y que se me encoja el corazón pensando que son las tuyas, pero nunca lo son. Odio escuchar el crujido del colchón y pensar que eres tú que te levantas a buscarme, pero nunca eres tú. Odio que no vengas a buscarme, odio respirar pensando que tú sí me oyes a mí esperarte. Pero nunca atiendes. Odio escuchar movimientos y comprobar que no eres tú el que se mueve, que ya no estás. Odio escuchar el ascensor y pensar ilusa que vuelves, pero nunca vuelves. Odio estar cansada y no poder descansar porque mi corazón de papel sigue inventándose sonidos. Corazón de papel que se dobla con las lágrimas, que se encoge con la rabia. Odio escuchar tantas cosas que no existen.

Lo odio, te odio.

jueves, 10 de mayo de 2012

Doctor Honoris Causa

"Imaginación, abstracción, constancia, disciplina, afán de superación, inteligencia.
La capacidad de levantarse una y otra vez, la generosidad de permitir que la ciencia y el avance sigan, una vida en torno a los números para llevarlos desde la incomprensión de lo abstracto a algo útil, más cercano.
Lápices, folios, tiza, libros, en cantidades infinitas.
Materia esquiva, oscura, compleja, que sin embargo da la posibilidad de ser entendida y amada.
Ése es el oficio y ésas son las cualidades del matemático.
Las matemáticas son ciencia y arte. El matemático es, sin duda, una figura especial, importante. Es un orgullo, es algo distinto."
Éstas han sido algunas de las palabras del rector de la Universidad de Murcia hoy, en la primera investidura de un Doctor honoris causa de la facultad de Matemáticas de Murcia.
No las olvides.

jueves, 3 de mayo de 2012

Decisiones trascendentales

Más vale pájaro belga en mano que ciento volando.
Tengo más miedo que otra cosa.
P.D.Una bicicleta belga también será necesaria para volar, pero no harán falta tacones.

martes, 1 de mayo de 2012

Huele a granizo

El granizo es hielo pequeñito,
        que se derrite muy rápido,
                como cubitos en un vaso,
                        como cristales en la piel.

                                Los caballos han empezado a correr.
                             
                                Pero el granizo destruye a su paso,
                                        araña tierras, espolea los caballos,
                                                impera bravo a las tormentas,
                                                        cristaliza la sangre en la piel.

                                                                El granizo cabalga sobre ellos.
                                                                Se hizo muy tarde para correr.
                                                           
                                                                        Volver ya no es un regalo.  

Moroccan Mares
'Mystic Horses—all grace and beauty, these elegant beings....Strong legs pulsating, pounding rhythms upon the earth like a drum beating in resonance with my own ancestral heart. Is there anything more sensuously beautiful than the horse?… I think not.'
Laurel Burch

lunes, 30 de abril de 2012

Caligrafía anual de agua

Sin darme cuenta, ha pasado un año desde que creé este blog, que a su vez fue sucesor de otro que sí tenía más edad pero menos sensatez. No puedo hablar de madurez, sin embargo, porque al releer aquellos primeros textos que colonizaron este lugar, sigo sintiéndome igual.
Basta echar un vistazo a la primera Caligrafía inicial de agua.
Ella sentía que no pertenecía a ninguna parte.
Y así era.

Cuando le sobrevenía esa sensación, no podía más que sentarse con las rodillas cruzadas y la espalda apoyada en el aire y llorar. Llorar hasta que el sonido de los sollozos lo calmase todo, llorar hasta que se le olvidara el motivo por el cual lloraba.
Ella sigo siendo Yo. Yo sigo usando las mismas palabras: arañazo, herida, coraza, dependencia, decepción, lágrimas... Yo sigo intentando ordenar la vida y encontrar el principio y el final, el camino. Yo sigo necesitando ese viaje, en la misma carretera que describí hace tiempo, sigo necesitando escapar. Sigo sin querer entender el significado de la frase "La vida se vive hacia delante, pero se comprende hacia atrás". O tal vez sí lo entienda, pero me dé miedo aceptarlo. Me gusta tener las cosas bien atadas, me gustan los planes que salen bien, aunque al final la vida sea en realidad una improvisación que se burla del destino que creímos elegir.

Mañana es 1 de Mayo, y como todos los comienzos, implica además una despedida. La madriguera era Abril y en esos meses de invierno me escondí del futuro inminente, hibernando y soñando con no despertar, con que los hielos no se derritieran tan rápido este año. Pero la verdad ha tocado a mi puerta y no serán las luciérnagas las que me guíen ni las golondrinas las que me consuelen. Volverán pronto los coyotes de las carreteras secundarias, y esta vez debo estar más preparada para hacerles frente, para que no me arrastren a su pozo negro.

Ojalá todos los consejos que me he dado a mí misma este año sirvan de algo, ojalá hayan calado en mí y sea capaz de cambiar de una vez el tono lacrimógeno y gris que nubla mis palabras. Porque esto no es una cámara de gas, es la vida.

domingo, 29 de abril de 2012

La primera huida.

"Cuando me busca sin jamás encontrarme, cuando se resigna por fin a bajar los ojos o a apoderarse del cordón para aniquilar la presencia de mi existencia, huye, huye, huye de lo insostenible: su deseo del otro, su miedo de otro."
Muriel Barbery, Rapsodia Gourmet


Los calendarios han vuelto a teñirse de primavera y los cielos de azul celeste, pero a veces amenazan tormenta.
Mi paleta de colores empieza a estar más nítida, más ufana, más Renoir. Yo sigo sin recordar cómo se sujetaba ese pincel, el de la paciencia, el de ralentizar el tiempo; me sigue ahogando la urgencia.
Esta emergencia de la piel de respirar otros aires no puede ser sana, la contradicción la oprime, nos oprime a las dos.

Pronto me buscarás sin jamás encontrarme, quizás. Y quizás siempre significa un sí.
Y yo cerraré los ojos en aquel rincón de la habitación violeta, y me trenzaré el pelo sin sujetarlo con horquillas.
Llevaré un sombrero rojo, color fuego, que hará juego con las sombras de la tarde. Y la tarde se hará noche mientras miles de luciérnagas me muestran el camino a casa. No lo encontraré.
Hablo de un futuro lejano, tan lejano como el mañana que rema en la barca de Caronte. Tan cercano.

Era tan difícil huir que llegué a pensar que sería posible, porque de otro modo no supondría un reto: la duda de arriesgar la felicidad, de matar el equilibrio.
Aún no sé si lo conseguiré, la vida no es monocromática y aquella paleta de colores antigua no era nítida, era gris desenfocada. Ahora sólo quiero ver la luz, he entrenado mis ojos, he cambiado mis colores, he tintado calendarios.

Pero tú tendrás más miedo que yo y me adelantarás en la huida.
Añoraremos ese pasado rojo que aún era presente, conjugaremos mal todos los verbos, y no sabremos donde estalló el final.

"Le asalta la duda de estar viva y recuerda alguna huida,
cuando aún no sabía mentir. 
—Amor, ¿por qué lloras? ¿Qué es lo que te pasa? 
—Será que soy feliz."
Ismael Serrano

domingo, 22 de abril de 2012

Ruido sin ruido

Soledad, con S de silencio, de un ruido sin ruido, de un estar sin estar estando conmigo mismo.
La soledad de los ricos, hipoteca de los pobres. Un faro sin guardián, el guardián muerto en el río. Dejó de ver la luz.
Soledad de soledades, metáfora de animales no sociales, sin adornos, con verdades.
Soledad, amiga siempre fiel, la única que no falla, del derecho, del revés. Menos es nada.

Dejé de sentir nada por nadie. Menos fue nada, el último fue nadie, la última fui yo. Violé las leyes de lo humano, de necesitar, de depender. Me quedé sola porque yo me lo busqué. Y logré sentirme bien conmigo misma.

La soledad de algunos vivos envidia a la de los muertos. Blasfemia, perdonad a este guardián entre el centeno.
Soledad, el entierro indigno de sentimientos, el renacimiento del ego, del ser entero.
La soledad del filósofo, la creencia del ateo. Estarás acompañado al nacer y solo al morir.
Soledad, veneno.
Veneno y medicina, anfetaminas, la soledad es otro sedante, un calmante. El flequillo del calvo.

Me curo las heridas con mis lágrimas, a solas, en un baño cualquiera de una casa cualquiera. Los objetos están siempre solos, pero ahora ellos me hacen compañía. No quiero más seres vivos, el tiempo se los llevará. Pero a mi soledad no se la llevará nadie, me acompañará hasta la tumba.

Soledad, señora de los muertos, amante de los vivos. Amor no platónico, pero amor, amor a uno mismo.
La gata de los tejados rotos de París, la soledad mojada de las noches sin dormir. Felina, independiente, libre.
Soledad, la hija de los poetas, la bastarda de las princesas de los cuentos falsos con final feliz. Las perdices también mueren solas.

Tenía que aprender a convivir con ella, hacerla mi aliada, para que los mortales no pudieran dañarme más, para  no odiar sentirme sola. Y aprendí. Y esa lección me enseñó, que es mejor no sentir nada, que sentir desprecio o indiferencia. Es mejor no sentir nada, da igual sentirse sola. Me siento libre, me siento yo, estoy viva. No estoy sola, me tengo a mí. Yo nunca me fallaré.

miércoles, 18 de abril de 2012

Fallo n-ésimo

En la vida todo es establecer prioridades, hacer elecciones, esperar los resultados.
Unas veces son buenos, otras malos.
No es cosa del destino, tu suerte la decides tú... ¡mentira! Y también verdad.

Fallo n-ésimo. Espero que esta vez falle la inducción y no haya un n+1.

viernes, 13 de abril de 2012

El anciano del jardín

La tarde se presentaba añil y lluviosa, por lo que no iba a ser necesario que esa noche el anciano regara su jardín. Su espalda encorvada se enderezó un poco agradecida, adhiriéndose al mohoso sillón granate que habitaba aquella sala, por lo demás escasamente ocupada. La chimenea expulsaba saliva de ceniza, y las gotas caían por la gruesa vidriera del ventanal del salón, limpiando una mugre que tenía tantos años como el propio cristal.
El mobiliario era puntual, ciertamente pobre en cantidad, pero suntuoso y caro. Un lujo anticuado, quizá a la moda en la época en que se decorara la casa. Pero de aquello hacía muchos años y muchos inquilinos que no nos interesan, y ahora el hombre que allí vivía se limitaba a usar el comedor, un rincón de la cocina donde almacenaba la comida, y el baño de la primera planta. Había instalado su cama con dosel de terciopelo verde botella en una esquina del amplísimo salón, y la alargada mesa hacía las veces de escritorio y de comedero a su vez, donde, en ocasiones, a la noche se apilaban los platos de desayuno, almuerzo y cena, como buenos camaradas. Apenas si cocinaba, limitándose a engullir frutas y verduras frescas de su cuidado huerto y la leche y huevos diarios que le dejaban en la puerta. Por las noches se sentaba en el desvencijado sillón a hojear a la luz de la lumbre alguna antología poética cuyos versos relajaran sus nervios  o tratados sobre jardinería; o, a veces, simplemente consumía la noche recostado a la par que se consumían los maderos quemados.
La mansión se erguía imperturbable sobre una suave ladera del pueblo, remitiendo aún con su tamaño y su estilosa fachada el antiguo esplendor de otras fechas. Pero a través de las ventanas, rotas en su mayoría, cantaba el abandono de sus habitaciones y de su habitante… en todos excepto en uno de los lugares del lugar, que es lo que hoy nos ocupa. El jardín.
___________________
Me interesé por esta historia gracias a un recorte de periódico antiguo que encontré en una caja de zapatos que estaba en un baúl de mis padres en el desván de mi antigua vivienda que perteneció a mis abuelos. Es decir, a la tercera generación se abría de nuevo aquel cuento escondido en los pliegues grises del envilecido papel, y ante mí hallé algo increíble que nunca había contado a nadie. Hasta ahora.
Porque creo que es hora de que ciertos fantasmas dejen descansar a otros, y quizá  de esta forma pueda él liberar su alma y dejar que vuele para reunirse con ella.
Y sobre todo, porque amo la verdad, y os aseguro que todo lo narrado en estas páginas es total y absurdamente cierto. Aunque nadie vaya a creerlo. Aunque él nunca pueda morir en paz. 
(...)
Continuará.

domingo, 8 de abril de 2012

El jardín de los imposibles

El jardín de los imposibles está muy lejos de aquí y sólo se alcanza saltando del acantilado.
Allí las lágrimas no escuecen y los pasteles no engordan, allí el chocolate seca los ojos sin aumentar la tripa.
En el jardín de los imposibles no hay desamores ni palabras feas, allí simplemente no hay sentimientos.
En el jardín de los imposibles serás la reina de tu propio reino sin un rey que haga posible que sufras. Por eso se llama el jardín de los imposibles, porque es imposible sentir nada; ni siquiera, sentir que sigues viva.
Allí los dramas no se escenifican y las exageraciones duermen el letargo de los dragones, allí no hay lugar para el teatro ni para la actuación, es imposible mentir. También es imposible decir la verdad. Por eso, allí no sientes que estás viva, pero tampoco muerta.
El jardín de los imposibles es el limbo perfecto para aquellos que se han cansado de vivir sufriendo, y prefieren esperar a la muerte sin notarlo, sin sentirlo, sin llorar.

Si no eres capaz de sobrevivir a la caída, no saltes.
Y saltó.

martes, 3 de abril de 2012

Acantilado

¿Qué va a pasar cuando ella ya no esté?
Sin ser peces de ciudad, aunque reméis en góndolas de humo imaginarias.
Sin ser dragones, sin ser supervivientes del naufragio, sin ser nada.

Si no eres capaz de sobrevivir a la caída, no saltes.
Y saltó.

viernes, 23 de marzo de 2012

Quiero un día intacto

Quiero huir como a veces huimos de nosotros mismos hacia otros.

domingo, 4 de marzo de 2012

Madrugadas en vela

Yo soplo el viento que empuja a esta vela de este barco de esta madrugada en la que me mantengo despierta navegando a la deriva.
Yo soplo el aire que da fuerzas a esa vela que me mueve y me marea.
Yo soplo a la vela que tira de las riendas de la nave de la noche.
La vela, que naufraga.

Y en el cajón un candil flotando en el océano.

 Yo soplo el viento que empuja a esta vela a extinguir esta llama esta madrugada en que me mantiene despierta escribiendo a la deriva derivadas.
Yo soplo el aire que fuerza a esa vela a extinguirse mareada.
Yo soplo a la vela que es la luz que tira de la nave de la noche.
La vela, que se apaga.

Y en la mirada fuego y en sus fauces rabia.

Madrugadas en vela. Madrugadas descompensadas, injustas, malogradas.
Madrugadas de insomnio, de anorexia mental, de bulimia impersonal.
Madrugadas de cera, de bombillas, de calor y de oscuridad.
Madrugadas sinceras, malvadas, de suspiro letal.

Madrugadas dispuestas a asesinar al más valiente, al más osado.
Madrugadas que esperan el suicidio de otro calendario.
Madrugadas que quieren sumirme en otro letargo.
Madrugadas en broma, en serio, en blanco.

Madrugada.
La vela, apagada.
La en vela, naufragada.
Y en el cajón un candil flotando en el océano de fuego y rabia.

martes, 21 de febrero de 2012

Alto y claro, pero sin gritar.

Ideas. Eso nunca nos lo impondrán.

jueves, 16 de febrero de 2012

Ardientes

Ardientes los ojos llorosos, que no saben cómo olvidar.
Vinagre ácido en las heridas, más y más supuras con sal.
Cuando creyó que había llegado, volvió a sobrepasar el final.
Que borre de una vez por todas la estela con las olas el mar.
Que lo borre todo para siempre...
Que lo borre, ardiente, el mar...

miércoles, 15 de febrero de 2012

No es posible

que cruja tanto.

lunes, 13 de febrero de 2012

Carne de cañón (2)


Cantaba el silbato del teniente a cargo a primeras horas de la mañana, recordando más que avisando, de que tras tal sonido todos debían andar en pie y en posición de firmes, o de fingidos… más bien.
El joven siempre se había preguntado sobre el peligro de llamar de tal modo, pues si bien los pulmones del déspota mandatario, carcomidos de alquitrán, no eran precisamente de trompetista profesional, el enemigo bien podría tener un oído más fino aún que sus navajas, y ser advertido de los movimientos matutinos de su pelotón.
Pero día tras día, en esa sucesión no numerable de la que hacía gala la rutina, no sucedía nada imprevisto, y al ruido acudían todos en tropel, arrastrando un entusiasmo que no tenían, a escuchar los planes de la jornada.
A veces aprovechaba el teniente para regañar, dígase cariñosamente, sobre ciertos comportamientos innobles que se derrochaban entre los soldados. Pero la mente de nuestro hombre apagaba su batería, negándose a llenarla de malos pensamientos tan temprano…
Además, el tenía su propio discurso interior; un mantra que le perseguía más rápido que las balas en el terrero de juego…
“Cuando dispares, será otro el que sostenga la pistola por ti, y tú sólo verás la línea de fuego fluyendo por tu mano, directa a la íntima agonía de otra vida que desaparece en la letanía de la batalla…”.

Triste mensaje en una triste mente en una triste guerra, triste arma que en este caso también son las palabras… Tristes, tristes. Y pese a lo que diga el poema hernandiano, triste el hombre que muere de mal de amores… cuando el hombre es un guerrero, y la amada una dama pálida que viste de negro. Nótese como fluye como el fuego la melodía de sonidos… A veces pareciera que las palabras tristes están destinadas a rimar, a juntarse en una misma persona y en un mismo lugar. ¿Ven? Otra vez.


No se oye nada.
Ni el viento mecer una hoja, ni un pájaro aletear sus alas, ni una lagartija correr a guarecerse en su madriguera…
Allí no hay vida, no hay vida viva.
Sólo esos robots de carne que sostienen metralletas…
Al muchacho le recuerdan a los de alguna película que tal vez vislumbró de soslayo en la cárcel, pero ni goza de buena memoria, ni tendría en el momento la oportunidad de regodearse en el film. La sala de ocio de una cárcel no es un lugar seguro para un recién cumplidos dieciocho años.

domingo, 12 de febrero de 2012

Carne de cañón (1)

La guerra puede ser muy humana y muy animal.
En ella, entre las filas de combatientes, pululan como pájaros en el cielo distintos tipos de aves. El águila real, el jefe, el que mueve los hilos y despluma convenientemente a su pobre ejército del aire. Los rapaces, los altos cargos que roban del nido ajeno, intentando escapar a costa de amarrar a otros inocentes. Y los indefensos gorriones, los bastardos peones a las órdenes de una causa que quizá no consideran la suya, que trafican con sus sentimientos y emociones, haciéndolos transparentes para ahuyentar un dolor que sabe a miedo y a pólvora.
En este campo de batalla sin nombre, porque al fin y al cabo todos son iguales, se había encontrado varias veces nuestro hombre, anciano ya. Ciudadano sin esperanza ni bandera, que como tantos otros sólo era soldado a sueldo de una patria: la vida. Y el sueldo bien podía ser el aire para respirar.

La guerra le arrastró sin quererlo ni proponérselo.
Su paradójica historia comienza como la de muchos que tampoco tenían más alternativas. Sin profesión, ni devoción, ni opción, el ejército era un camino fácil y seguro aunque precario, para conseguir algo así como un techo, un alimento y un motivo por el que hacer algo en la vida. Pero… ¿quién lo hubiera dicho? Siempre cabe la posibilidad de que se desate una guerra… Y entonces, el motivo se convierte simplemente en sobrevivir.

¡Pum, pum, pum! El sonido de las balas le ametralla los oídos, le envenena el alma. Le crece un odio que antes no conocía, le carcome la sangre en las venas, tiñéndola de gris ceniza… Como la que llueve sobre ellos.

Al principio, el hombre se engañó durante un tiempo pensando, que a fin de cuentas, nada tenía él que perder. Huérfano de la sociedad, sin posesiones, con un pasado entre rejas, quizá morir fuera su salida más fácil. Pero, aún en los límites de la miseria, el ser humano tiende a buscar respuestas a las preguntas que no la tienen. Y aunque él fuera un despojo sin ánimos, en el fondo de su ser empezaba a germinar la semilla del…”porqué”.
“¿Por qué luchas por unas razones que no compartes?”.
“¿Por qué arriesgas tu vida defendiendo a quienes no conoces y matando a otros tantos?”.
“¿Por qué te dejas guiar por una cabeza que no se juega su pellejo sino que os hostiga a los demás?”.

Durante el desarrollo de la contienda y el paso de las semanas, el árbol de la duda fue afianzando sus raíces. Ya no era suficiente que le prometieran un plato caliente al volver de las trincheras, él empezaba a prometerse a sí mismo que se vengaría de quienes lo obligaban a pelear como una máquina programada, sin sentimientos ni emociones.
“No seas estúpido… No sabes lo que significa eso, ¿acaso no recuerdas tu vida anterior? ¿Cuándo has apreciado tú el valor del amor, del cariño o la amistad? Si alguna vez tuviste la oportunidad, la tiraste por el desagüe con lo que hiciste… Creía que te lo habían grabado a fuego en la cárcel.”

Cuando le asaltaban esos pensamientos, se entregaba con más fiereza que nunca a las armas, masacrando cuerpos y arrastrando heridas. Pero en la soledad de la noche, mientras hacía las guardias de vigía en el paso fronterizo, su conciencia lloraba en silencio, porque no podía ver más allá de las luces del puesto contrario ni de la negrura de su corazón.
“¿Por qué…? ¡Basta! No lo sé…”.

sábado, 11 de febrero de 2012

Carne de cañón (0).

Veía pasar la vida ante sus ojos y no podía hacer nada para detenerla.
Un día y otro, un momento y dos más, cien instantes que pulsaban las agujas de un reloj que ahora contaba los segundos hacia atrás.
No quería morirse, aún no. Era demasiado tarde para eso. ¿Qué molestias tenía que tomarse ahora la muerte para vencerle? Ya había demostrado que era capaz de resistir a bastantes improperios y calamidades. A demasiados. Pero ya no.

jueves, 2 de febrero de 2012

Finally!

Leuven

lunes, 23 de enero de 2012

Carreteras secundarias

Un pozo sin fondo, vaciado de petróleo.
Una mano que emerge ennegrecida de él.
Un cadáver que se pudre en las tinieblas de lo hondo.
Una estación sin letrero, sin destinos y sin ley.
En los suburbios del desierto, donde muere el horizonte, las colinas serpentean grises sobre el atardecer. Allí ya no hay luz, no hay vida, no hay hombres. Los fantasmas habitan los túneles del ayer. Y de ese pasado feroz, queda un rastro mugriento, que envilece las luces de la antigua estación. La barra del bar está fría y helada, tiemblan los asientos, mueren los perros, las sirenas suenan al anochecer. Las luces de neón ya no brillan como antes, se apagó hasta la oscuridad; se la comieron los coyotes de las carreteras secundarias.
En ese mundo cruel y sin colores, saco la mano por el pozo, que me quiere absorber. Saco la mano y la olisquea un lobo, saco la mano y me la enfría el viento, saco la mano y me intento sujetar al borde.
Pero la mano me suelta a mí misma y empiezo a caer, caer, caer... hasta las profundidades de mis propios miedos. Y no quedará nada de mí, pues las cenizas del olvido quemarán lo demás; si es que, alguna vez, hubo algo.