domingo, 16 de marzo de 2014

Yo, y el otro

"También dijo una cosa Paquito Medina de la que pienso acordarme mientras viva:
- Cuando te ocurre algo malo tienes que pensar que se te pasará; aunque tú no lo creas, se te pasará, y a veces te acordarás de las cosas como si le hubieran pasado a otro.
- ¿Y tú por qué lo sabes?
- Porque me lo dijo mi padre una vez."
Elvira Lindo, Manolito Gafotas.


Es curioso cómo las coincidencias hilan entre sí de las formas más insospechadas.
Hace una semana me sumergía ávidamente, en mi intento desesperado de huir del mundo real y buscar un refugio, en las páginas de una novela cualquiera que encontré en la Feria del Libro, alentada porque su título me recordaba a una de mis canciones favoritas. Resultó no ser una novela cualquiera, sino nada más y nada menos que una de Muñoz Molina, un imprescindible de las letras españolas. Huelga decir que me encantó. Suele darme "igual" la biografía personal de los autores que leo, que a veces es mejor no saber ciertas cosas que transmiten desencanto. Por eso, solía hojear lo que escribe casi a diario en su web sin investigar mucho más. 
Después de ese hallazgo, brillante pero nostálgico, cogí un Mendoza, porque siempre consigue hacerme sonreír y necesitaba algo ligero y divertido. Y en esas andaba cuando recordé los libros que más me hacían reír de pequeña, y que seguramente sean los primeros responsables de esta afición-amor-necesidad-dependencia-fascinación-devoción por la lectura: Manolito Gafotas. Y como sucede con algunas de esas cosas importantes que marcan periodos de tu vida, aunque sean nimios, y dejan poso en la memoria en forma de pantallazos o relámpagos, vino a mi mente la enseñanza que transcribo arriba. No sé porqué, pero más allá de las anécdotas que le suceden al pobre Manolito, de las aventuras, los problemas, los personajes entrañables... De entre todo eso, mi cabeza se quedó, en aquellos tiempos infantiles, con ese diálogo, que podría haber pasado desapercibido entre las múltiples caídas irreverentes y maravillosas del protagonista.
Cuando llegué a casa días después, fui a la estantería donde respiran polvo esos libros que la edad ha abandonado, a buscar el de la serie en que aparecía aquel episodio, y nada más abrir el primero me encontré la dedicatoria: "Para Antonio Muñoz Molina, mi vida". Toma ya. Que resulta que el Molina y la Lindo están casados. Y que le dedicó un tomo de esos que me dieron la vida hace años. Y que ahora las letras de él son las que me salvan la vida. Que resulta que necesitaba que me recordaran que lo malo pasará y al cabo de un tiempo parecerá, efectivamente, que le sucedió a otro.

El padre de Paquito Medina, en paz descanse, tenía razón. Tenía hasta demasiada razón. A veces tengo la impresión de que hay algunas cosas, atención, cosas buenas, no malas, que siento tan lejanas que pareciera que no era yo el sujeto. Algunas tal vez sepultadas bajo otras cosas malas que vinieron después, otras que en algún momento perdieron el brillo y fueron suplantadas por nuevas que resultaron ser lobos con piel de cordero, ciertas que simplemente se desvanecieron. No sé hasta qué punto es bueno que me empeñe en bloquear así al pasado, ni si quiero que sea otro el que vivió lo que yo viví, un otro que actúa de kamikaze y que no me pide explicaciones porque sólo habita en mi cabeza, agazapado, esperando a echar niebla sobre algunos de mis recuerdos para que no me hagan (tanto) daño.

Dijo García Márquez que la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. Supongo que en nuestras manos y en nuestra madurez está decidir qué recuerdos conservamos y decidimos afrontar, con sus partes buenas y sus partes malas, y cuáles desterramos al limbo del olvido, donde suele ser demasiado tarde para recuperarlos. No lo sé. Quizá dentro de unos años ni siquiera quiera recordar porqué hablaba de esto, y parezca que, tristemente, lo pensó otro.

16 comentarios:

  1. No sé si te lo dije alguna vez pero si yo tuviera que dar las gracias a alguien, ese alguien se llama Elvira Lindo. Manolito Gafotas, ese chaval de Carabanchel Alto (curiosamente el barrio donde yo vivía) con sus historias, cautivó a este personaje que firma como Oski y que raíz de ahí empezó a leer y a escribir. Sí. Gracias a Elvira Lindo escribo hoy día. Aunque he de reconocer que no he seguido su obra fuera de Manolito, supongo que porque temo desencantarme.

    Sabía lo de Muñoz Molina, pero tampoco he leído nada de él.

    En cuanto a lo de los recuerdos estoy totalmente de acuerdo, la vida es lo que uno recuerda, no lo que sucedió en realidad. Yo intento no cambiar recuerdos nunca, si algo lo recuerdo de una manera no trato de modificarla ni de buscar explicaciones, prefiero que se mantenga intacta. Aunque me causen dolor, de todas formas hay tantos recuerdos en mi cabeza que siempre puedo acudir a los buenos y sí, todo lo malo pasa, porque aunque algo nos parezca horrible siempre puede ser peor.

    Suena a consejo fácil pero si se camina mirando hacia atrás lo único que puede pasar es que nos metamos un hostiazo contra una farola.

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    1. Jajajaja hostiazo con una farola?es gracioso, justo cuando escribiste esto me dijiste algo parecido que te había pasado..jajaja
      Yo no intento modificar la memoria, pero como al bloquear, o evitar ciertas cosas, se van modificando cosas. Y eso es lo que no me gusta, pero supongo que como dice Márquez, es así y ya está. Intentaré caminar hacia delante para no darme golpes :)

      Yo también le debo eso a Elvira Lindo (y a J.K.Rowling, internacionalmente jaja) y tampoco he leído su literatura para adultos... PERO jaja a raíz de esto el otro día, leyendo sobre ella, vi que hace un par de años publicó otro de Manolito :) :) y yo no lo sabía, así que me lo he leído estos días y ha sido MARAVILLOSO, verdaderamente maravilloso. Lo mejor es que no sentía que fuera para niños, ni para adultos, ese libro no tiene edad, era tal cual lo recordaba, la voz de Manolito. Me hizo muy feliz leerlo, si no lo has hecho, no esperes! Se llama "Mejor Manolo" :)

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  2. Me acabas de enrecordar que hace demasiado tiempo que no me pillo un libro.
    Me voy a buscar uno de esos a lo que "la edad ha abandonado". Me gusta mucho nuestro amigo Gabi así que creo que me meteré en la cama con su clásico de toda la vida a ver si me distrae de todo lo algo malo que me está pasando.
    Un besito Patri :)

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    1. Si de verdad te alenté a releer a Gabi, me haces tan feliz! :D Me encanta ese libro, es mágico.
      A mí leer siempre me ayuda a evadirme, aunque sea mucho más que una distracción, sirve.
      Un besazo :)

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  3. Muy curioso, Patricia, eso de escoger dos autores sin saber que son pareja en la vida real :) Sobre los recuerdos dolorosos, yo también soy partidario de mantener todo en el equipaje. Con el tiempo, aprendes a quererte, sobre todo, por los malos momentos. De hecho, sin malos momentos nos convertimos en auténticos idiotas. ¿Cómo, si no, podría yo sentir tu dolor? Quien no ha tenido malos momentos, está incapacitado para acercarse de verdad a otra persona.

    De hecho, diría que no hay personas buenas que no hayan sufrido...

    Un besote!

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    1. Mmmmmmmm me gusta mucho esa visión, sin malos momentos nos convertimos en idiotas. Desde luego sieeeempre el equilibrio es la clave de todo, y estoy totalmente de acuerdo contigo. Para entender la empatía y entender al otro hay que vivir de todo. Me ha gustado mucho este planteamiento, sufrir al final sirve para muchas cosas. :) Gracias!!!!!

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  4. "- Cuando te ocurre algo malo tienes que pensar que se te pasará; aunque tú no lo creas, se te pasará, y luego lo recordarás como si le hubieran pasado a otro. O las olvidarás.
    - ¿Y tú por qué lo sabes?
    - Porque soy tu abuelo, por viejo y por diablo ":)
    Muñoz Molina, has ido a tocar uno de mis escritores preferidos. Y cercano geográficamente.
    Patricia, eres una maravillosa serendipia :)

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    1. Serendipia... creo que es uno de los términos más bellos que me han llamado nunca, ¡GRACIAS! :) De corazón.
      Y más gracias por el consejo, abuelico virtual. No sé que haría(mos) sin los consejos de los abuelos.

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  5. Dios, de pequeño me los leí todos, tengo imágenes de estar por la noche hasta que se me cerraban los ojos, el abuelo y la radio (había un vaso con una dentadura?), el imbécil... ya casi no me acuerdo de historias y detalles pero guardo una muy buena impresión; no sé como sería leerlos ahora, igual se me cae el mito, es como ver alguna serie de dibujos animados y pensar "pero como podía flipar con esto?" jajaja

    Respecto a los recuerdos es complicado, psicologicamente nuestra mente tiende a suavizar las peores situaciones para protegernos, si recordásemos todos los malos momentos realmente como fueron acabaríamos volviéndonos locos. Pero hay que intentar no perder de vista lo que pasó de verdad, los hechos (aquí ya se podría entrar en un debate más amplio sobre las percepciones, pero voy a ir cortando que se me va esto de las manos).

    Un abrazo!

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    1. ¡Yo también!Jaajajaja y sí, ¡la dentadura del abuelo! No había un capítulo en que la olvidaba en el congelador o algo así?Jajaja porque a Manolito le daba miedo y la metía allí,jajaja. Qué genial. ¡¡lLee lo que le he puesto a Oski!! :) Y si no te habías enterado como yo, léetelo, te prometo que no te va a decepcionar, al revés.

      Tienes razón, desde luego hay que mantener la objetividad aunque lo suavicemos. Lo compro :) Gracias Miguel. (No cortes, da igual que se te vaya de las manos!jajaja)
      Abrazo :)

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  6. Esa cita de García Márquez resume el modo que tenemos de ver la vida. Voy a hurgar más por este blog..

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    1. De hecho es mi cita favorita, es, cómo dices, el resumen de todo. Gracias por pasarte!

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  7. Como contrapeso a la frase: "De ésa, no me levanto" que me surge tan a menudo, tengo una frase talismán: "El tiempo todo lo cura."
    Y aunque yo no sea abuelita, te digo también :"Se te pasará, ya lo verás." :)

    Besotes (con saborcito de almendricas fritas de tu tierra y muy muy recientes ;)

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    1. Esperaré paciente a ese tiempo entonces, y me tatúo en la mano que se pasará, para no olvidarlo. Gracias por compartirme tu talismán :)
      Besos desde mi tierra, con los almendros en flor :)

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  8. Supongo que lo que consideramos que es malo con el tiempo no lo es tanto...Y creo firmemente en lo que dijo García Marquez, ya que nuestros recuerdos son la madre del cordero de nuestras existencias y ellos son los que nos llevan y nos traen...
    Ánimo maja.

    Besos

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    1. Sí Sofya, llevas razón. Con el tiempo pasará y los recuerdos nos redefinirán de nuevo. Gracias :) un abrazo grande

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