sábado, 14 de junio de 2014

Tarde para cambiar.

Supe que había llegado demasiado tarde, que todo había cambiado, que ella no había estado ni estaba sola.

Lo supe por la vajilla, escurriéndose a pares en la encimera: dos tazas, cuatro platos, dos copas. Por los albornoces colgando inertes en el baño, sugiriéndome formas de morir más halagüeñas que esta muerte lenta que me estaba sucediendo. Por los cepillos de dientes, verde y naranja, besándose sin pudor tras el cristal del vaso. Por las revistas variopintas apiladas en el bajo de la mesa, de temas que ella nunca leería. Por los dos paraguas enlazados en la entrada, fundiéndose en uno que salvaría de la mayor de las tormentas; pero no a mí. Por las breves notas pegadas en el frigorífico.
Lo supe por el desorden ordenado reinante, atípico en su habitual orden desordenado. En general, por detalles imperceptibles que se habían creado y por otros que ya no estaban. Por el olor diferente, el color sensorial trastocado del lugar, las nuevas vibraciones, la atmósfera desconocida... Por esas cosas que se sienten pero que no pueden explicarse, al menos con palabras.

Pero sobre todo, lo supe por su forma de mirarme, de deslizar sus pupilas a través de las mías como si ya no pudieran verme, jamás igual que antes. Los ojos de un fantasma que me traspasaban como si yo no estuviera allí, quizás en verdad no estaba, y que graznaban en silenciosas cuchilladas, imitando al cuervo de Allan Poe, nunca más.


Amaral.

16 comentarios:

  1. A Miguel se lo comenté el otro día en su blog, no sé porqué pero la belleza que emerge de las tristezas me envuelve y me fascina más que cualquier otra.

    Por eso me encanta leer y crear historias tristes.

    Besitos Patricia! :)

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    1. Absolutamente de acuerdo Sofya, y no dudo en que Miguel también lo está. De la tristeza se saca no sólo mucha más inspiración, porque lo que duele toca más profunda e intensamente, sino una belleza distinta y y única.

      Besos y abrazos Sofya :) :)

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  2. Yo ya quité todo lo doble y ahora me siento mejor, la atmósfera que se ha creado es mucho más acogedora.
    Nunca es tarde para cambiar.
    Un beso Patri.

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    1. Me alegra leer eso gata, yo también he quitado dobles y al principio parece que te quedas con medios, pero no... queda uno entero y es fuerte y superviviente.
      Un abrazo grande :)

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  3. Hay quien no llega nunca, quien no sale nunca y quien intenta llegar una segunda vez. Y claro, este corre el riesgo de encontrar un cepillo de dientes ajeno en el vaso. Lo peor es que algunos se presentan la segunda vez hasta en pijama :) Me gustan tus escritos en los que el narrador es masculino, eres una maestra :)

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    1. O peor, ¡desnudos! jajaja
      Gracias abuelico, lo cierto es que suelo sentirme más cómoda, quizás porque en cierta forma me ayuda a desvincularme y aunque esté hablando de cosas que me tocan (o no) al cambiar de género, de personaje, se hace mucho mas terapéutico verlo desde fuera, y siempre ayuda a mejorar la empatía. Gracias por leerme :)

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  4. Creo que hacen falta unos cuantos "tardes" para construir el mejor presente. Lo que se te escapa se queda contigo siempre y te recuerda de qué estás hecho. No hay nada de lo que puedas aprender más que de alguien a quien has perdido por el camino.

    Y estoy de acuerdo con Sofya: hay una belleza inigualable en lo perdido... quizás porque nos iguala a todos, por su efecto balsámico.

    Y grandísimo el efecto del cuervo!! De hecho, lo estaba leyendo sin haber bajado más texto, pensé que seguiría... y ha resultado un final abrupto de lo más alucinante. Casi lo he podido oir y todo! :)

    Besote!

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    1. ¿No crees que está todo enlazado? La belleza de lo perdido y la tristeza, y lo necesaria que es, y por eso mismo la intensidad con la que cala. Si aprendemos de las cicatrices, al final encontraremos otros bálsamos.
      Gracias Andoni!!! :) el cuervo de Allan Poe es muy recurrente. Me alegra que te gustara, muchos besos!!!

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  5. No sé si es tarde para cambiar,
    pero creo que está puede ser
    una buena tarde para cambiar...

    PD: Quizá soy demasiado nuevo aquí, pero me sorprendió que enlazaras con música
    : )

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    1. Es una buena tarde :)
      Y llevas razón en sorprenderte, debe ser una de las pocas veces que lo he hecho, pero me recordaba a esa canción...."Los dos aprendimos que lo que empieza acaba".
      Gracias por leerme :)

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  6. Nunca es tarde para cambiar si es lo que verdaderamente deseas, Otras veces el cambio viene impuesto por factores externos a nosotros. El pasado nunca tiene nada nuevo que decirnos, por lo tanto seguiremos mirando hacia adelante, y quizás cuando menos lo esperemos otras pupilas nos sorprenderán por el camino!
    Un saludo!

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    1. Del pasado aprendemos pero siempre sin perder el norte, que está ante nosotros. Llevas razón :) gracias por pasarte y por leerme, un saludo!!

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  7. Ya habrá otros trenes que salgan en hora, cuando uno se escapa es inútil salir corriendo detrás, lo único que vas a hacer es sudar como un tonto.

    Es extraño comparar el amor con un tren pero ya sabes que soy una persona sumamente extraña.

    Abrazos.

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    1. En verdad no es extraño, es muy recurrente, pues se comparan los trenes con la vida, y ¿qué es la vida sino todo lo que gira en torno al amor?

      Habrá otros trenes :)
      Abrazos.

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  8. " Los ojos de un fantasma que me traspasaban como si yo no estuviera allí, "
    Se puede cambiar un grito de odio en grito de amor pero la indiferencia marca la diferencia: es el arma más letal. Ahí es cuando ya no hay nada que hacer para cambiar lo que se podía haber cambiado. Entonces es cuando uno (o una, lo mismo da) cambia, no de página sino de libro.
    Bien expresado... como siempre. ;)
    Leyendo lo que le comentas a Sofya... pues sí, la tristeza, el sufrimiento inspiran más a la hora de escribir pero creo que es porque la felicidad no necesita plasmarse en palabras de exorcismo para curarnos ;) la felicidad se vive. Sin más. :))
    Besotes sonrientes.
    Besos

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    1. "La indiferencia marca la diferencia", frase para enmarcar. Estoy totalmente de acuerdo contigo Fram, también en que la felicidad no necesita curarse, sólo se vive. Cuando más me cuesta escribir es cuando estoy feliz, tengo la mente demasiado llena de alegrías. Cuando estoy mal soy insluso demasiado prolífica jaja.
      Un besazo Framboise, estás desaparecida.... Se esperan tus publicaciones :)
      Lechuza ululando

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