martes, 14 de enero de 2014

Érase una taza

"Almaceno tazas en un lado de la mesa de estudio: tazas con posos de café, marcas rojas de té, cercos sabor chocolate y restos de más café. Mis amigos cuando me visitan me preguntan por qué necesito tantas tazas para mí sola. No es puro afán coleccionista, aunque un poco también; simplemente las uso una detrás de otra y me gusta apilarlas, ponerlas en fila y reposarlas a ese lado de mi zona de trabajo, vigilantes y expectantes. 
Tengo tazas de todos los colores, algunas con mensajes optimistas, tazas recuerdos de viajes, regalos, tazas con forma de animal, unas grandes, otras pequeñas, altas y delgadas, tazones y tacitas, con tapadera y un agujerito para beber, tazas rotas por el asa, pegadas y reparadas, desportilladas; tengo una familia variopinta de tazas de todas las edades y razas. No penséis que las uso y las voy abandonando a su suerte y suciedad, eso no; pero hasta que no acabo en lo que ando metida, sea un trabajo, un escrito o un poema, quizás un dibujo, no las muevo. Son una especie de compañía, de contabilizador de cafeína y teína, un marcador que me dice mejor las horas que cualquier reloj. A veces cuento las tardes en función de las tazas de té, el tiempo pasa según aumentan los cafés, el tazón de leche caliente marca el final de la noche.
Cuando mi madre viene a verme se desquicia, porque raro es que no deambulen al menos un par por la esquina de la mesa, usadas y con los leves restos del naufragio. Me impera, ¡es que no te he enseñado a limpiar! Mi respuesta es una mirada alrededor del piso impoluto. Nadie se muere por unas cuantas tazas resacosas, ellas saben esperar y no me meten prisa. Las demás aguardan su turno pacientes en el armario.
Me encantan las tazas, son un regalo que nunca falla, como un buen libro. La buena noticia es que hoy para escribir esto sólo he necesitado beber de una, la mala es que otras muchas veces me suele faltar sitio en la mesa."

Después de poner el último punto, le doy un sorbo a mi taza, la única que tengo ahora mismo en esta casa, no necesito más, y me río para mis adentros. Los que escribimos a veces somos unos canallas y unos mentirosos. O no, ¡caray! Ni que hubiera que escribirlo todo sobre uno mismo. Aunque en verdad me encantan las tazas y de vez en cuando compro alguna. Al final, un poco de verdad se acaba colando en todo lo que uno escribe. O no.

8 comentarios:

  1. Yo también quise tener muchas tazas con diferentes motivos, sobre todo una colección entera que vi un día de los Beatles, pero soy de acumular y al final me falta espacio por todos lados, por otro lado, soy más de escribir con un tercio de cerveza, que más de una vez he tirado accidentalmente al mover el ratón haciendo peligrar la vida de mi ordenador. Me gusta vivir al límite.

    Entiendo tu desorden organizado :-)

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    1. Sé de qué colección hablas (creo) la tiene un amigo y le envidio a muerte jajaja.
      ¿Hasta para escribir cerveza? Lo tuyo ya es un problema, bebe alguna vez alguna que sea sin alcohol ;)

      Gracias por leerme, y es justo eso, no sé vivir sin tener mi desorden bien ordenado,
      Abrazo grande!

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  2. :D Eres genial!! :D
    Y yo me río para mis adentros y mis afueras también con tu último párrafo ;)
    A mí también me encantan las tazas y tengo un montón y casi todas con su historia pero como soy madre de la vieja escuela jeje las voy recogiendo en el lavavajillas a medida del uso (con gruñir y/o recoger las de mi gente, tengo para escribir libros :D:D )

    "Al final, un poco de verdad se acaba colando en todo lo que uno escribe. O no." ¿o sí...?

    Besotes... y a ver si recoges un poco la cocina, niña! :D

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    1. Jajajajaja gracias Fram! :) Me hace tan feliz que te guste y te haga reír!
      Las tazas son maravillosas por eso, no son unos vasos o una vajilla, suelen tener un bonito recuerdo detrás o una pequeña historia, ¡ojalá algún día escribas la historia de alguna tuya en tu blog!

      Bueno, me paso por tu blog y ya recojo.... ;)

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  3. Algo de nosotros siempre se cuela entre los versos. Nuestra seña de identidad. Ésa de la que a veces hasta nosotros mismos dudamos...
    Y, sí, sin duda alguna, el café siempre será mi mejor compañía :)

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    1. Cuando siento que la pierdo, me releo, y suelo encontrarla, así que llevas razón :)
      La mía también, compitiendo con un chocolate caliente :)
      Abrazos y gracias por pasarte!

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  4. Habrá o no tazas? Alguna con forma felina? Me dejas con la duda... yo antes coleccionaba monedas, pero están metidas en una suerte de "cofre" y hace mucho que no las saco... aunque me has dado una idea. O no = )

    Un abrazo!

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    1. Jajaja hay un par con forma vacuna, de gatos aún no ;)
      Yo cuando cambiaron al euro, reuní toooodas las monedas de los otros países de la unión europea, desde 2€ hasta 1céntimo (así que me las sé de memoria) pero un día decidí que era una tontería y me lo gasté jaja.

      Un abrazo :D o no!

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