domingo, 19 de enero de 2014

Pudo empezar por vocal

Empecé por la A, ¿por cuál iba a empezar? A veces me gusta comenzar por el final, eso es cierto, pero en este caso el final me rozaba peligrosamente con las uñas afiladas, así que, falto de imaginación para idear otro criterio, abrí por la primera página sin más y empecé a leer.
A, ababillarse, ababol, abacá, abacería, abacial, ábaco, abacorar, abad, abada, abadejo. De cada diez palabras conocía sólo un par; me sentía un inculto y un ignorante a medida que pasaba hojas del diccionario, lo cual no hacía sino motivarme y esperanzarme aún más en mi empresa.
Iba con el pesado tomo a todas partes: escrutaba palabras en la cola del supermercado, en los descansos del trabajo, mientras sacaba dinero del cajero, esperando en los atascos, cepillándome los dientes, en la cama hasta caer rendido. Y a la mañana siguiente volvía a retomarlo con más entusiasmo si cabe. Atenuar, ateo, aterciopelado, aterecerse, aterirse, atérmano, aterrada, aterrador, aterrajar, aterrizaje.
Cuando acabé con la primera vocal pasé a la B, a la C, a la D. Me acordaba a momentos de un escritor del que escuché que se había estudiado todo el diccionario para disponer de una infinita variedad de vocablos para su pluma. No era tal mi objetivo. Yo buscaba algo concreto, pero aún no sabía qué.

Pasaban las semanas y yo empezaba a desesperarme. Ninguna de las miles de definiciones que leía encajaba, iba casi por la mitad del manual del castellano y no encontraba aquello que esperaba hallar. En un instante de pretendida lucidez se me ocurrió comprobar el depósito legal de mi diccionario: ¡2008! Por dios, seguro que la Real Academia ya había publicado un montón de nuevos tomos desde entonces con nuevas palabras y acepciones, ¡quizá la que yo buscaba era una de ellas! Sin aliento corrí a la librería más cercana y me hice con un nuevo ejemplar mucho más completo y aún humeante. Empecé, de nuevo, por la A.
Transcurría el tiempo y otra vez las páginas iban cayendo ante mis ojos sin éxito. Mis amigos y compañeros de trabajo me decían que me había vuelto taciturno, y que cuando ocasionalmente hablaba lo hacía con palabras extrañas. Yo, hosco, respondía que no estaban en mi mismo nivel diastrático, que leyeran más. Algún listo me replicaba que era yo quien tenía que adaptarme a su variedad diafásica; ¡panda de mandrias!, hay mucha estulticia por ahí.

Llegó el cambio de estación, echaron a volar las hojas de los árboles, y yo me mojé los dedos para pasar el último pliego. Así me di de bruces con la últimísima palabra de nuestro rico idioma: "zuzón: hierba cana".
Y eso era todo. ¡Eso era todo!
Meses leyendo, perdido en un dédalo de lexemas y morfemas para nada. No había logrado encontrar la palabra que me pediste que buscara la noche en que me dejaste, cuando lloraste diciendo que no sabías ponerle nombre a lo nuestro, que no existía un término que te convenciera y te pareciera suficiente para seguir adelante. Esa noche de verano yo me había creído un héroe de las palabras, y me despedí enamorado urdiendo mi inmediata misión letrada.

Había fracasado. O tal vez no. Porque en un último alarde de romanticismo, al leer en voz alta "zuzón" y sentirme caer en un oscuro agujero, se me ocurrió una heroica idea: inventarme una palabra, sólo nuestra, que describiera lo que habíamos sido y lo que seríamos, una etiqueta personal en toda regla. Tras días de meditación di con una buena candidata y en mitad de mi jolgorio te llamé. Fue entonces cuando me di cuenta de que habías cambiado de número y de dirección, de que tus lágrimas habían sido de cocodrilo, y de que yo era ahora el tonto más culto y el culto más tonto de la ciudad.

20 comentarios:

  1. Aunque siempre decimos que hayq ue aprovecharlo, que el tiempo pase es lo que necesitamos a veces. No sé si leer un diccionario es la mejor forma pero parece que fue útil, me gustó la historia.

    Lo que sí sé es que no quiero ser el culito más tonto... perdón, el culto más tonto de la ciudad
    ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al leerte he ido corriendo a revisar que había escrito culto y no culito xD jaja
      Desde luego a este individuo se le pasó el tiempo pasando hojas y parece que fue ese mismo tiempo el que le ayudó a abrir los ojos, así que una inutilidad útil :) Gracias por leerme, me alegro que te gustara!

      Eliminar
  2. "Yo, hosco, respondía que no estaban en mi mismo nivel diastrático, que leyeran más. Algún listo me replicaba que era yo quien tenía que adaptarme a su variedad diafásica; ¡panda de mandrias!, hay mucha estulticia por ahí."

    Ese párrafo me ha molado mucho, pensaba que el protagonista necesitaba una colleja hasta que he llegado al final, donde me he dado cuenta que era más bien un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja gracias, es un párrafo cargado de palabrejas bien hermosas y bellas :)
      El protagonista necesitaba una colleja de un amigo de confianza, para espabilar, y después un abrazo consolador; pero primero la colleja, para que abriera los ojos.

      Eliminar
  3. Yo no creo que fuese cuestión de adaptarse a la fase diafásica, ni que sus amigos no estuvieran en su mismo nivel diastrático, ni siquiera de inventar una palabra que fuese solo de él y de ella. Más bien colijo que ella era inglesa, o de por ahí, y como el diccionario inglés empieza por a, aback, abacus, abalt, abalone, abandon y termina en zygoma, zygomatic, zygote, zyme y zymology ahí tiene nuestro amigo despechado-enamorado una nueva enorme variedad de vocablos para examinar, diseccionar, esperfollar (que decimos los murcianos). Espero que ahí encuentre esa palabra misteriosa que defina que, efectivamente, ella se ha ido con el del butano y que las lágrimas eran, también efectivamente, de cocodrilo. Besico con lexemas y algún morfema de propina. Y una enorme sonrisa, mira :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Jajajajajajajajaja! ¡Me hiciste de veras reír! Pues igual tienes toda la razón Diego, y el pobre estaba tan enamorado que ni siquiera se dio cuenta de que no hablaban el mismo idioma y de que se equivocó de diccionario.
      Además, están esas palabras que sólo existen en un idioma y no tienen traducción (como, en el caso español, "sobremesa"), tal vez buscaba una palabra intraducible...

      Siempre descubro alguna palabra nueva contigo, ¿esperfollar? La empezaré a utilizar jaja. Otra sonrisa enorme de vuelta :D

      Eliminar
    2. Esperfollar: Quitar la “perfolla”, hoja del “panizo” y dejar la “panocha” libre (Deshojar el maíz en "cristiano" :)
      También se puede esperfollar una lechuga, o una cebolla. O un texto.
      Es una pena que estas palabras, que tienen una raíz muy antigua y culta, se vayan perdiendo. Ya solo las dicen gente muy mayor con la que a mí me encanta hablar y aprender. Como Juan Mayrena, mi maestro, que me las mentaba abonico dista que una mañanica se queó pansío en su cama y luego a luego se azurronó para siempre.

      Eliminar
    3. Muy interesante, memorizada y prometo usarla. El problema de palabras como éstas es que yo no dispongo de situaciones reales en las que emplearlas literalmente. Pero si me dices que puedo esperfollar un texto lo haré :D
      Desde luego que lo es...no se enseñan en el colegio, ni en ninguna parte; ya solo queda el boca a boca, la palabra en la calle.

      Esa frase última es para enmarcarla como ejemplo máximo del murcianico :) :) Leer esas cosicas me evoca a Delibes y sus santos inocentes o a su camino...
      Gracias Diego :) y gracias al señor Juan Mayrena también.

      Eliminar
  4. No por leerse el diccionario de la A hasta la Z iba a ser más culto. Más tonto seguro porque perdió un tiempo valioso y la oportunidad de buscar en los ojos de ella todas las palabras importantes del mundo. Palabras que no caben en una etiqueta. (Etiqueta: fea palabra.)
    Como siempre una redacción buenísima. ;)
    Abrazote desde mi alfeízar (me encanta esta palabra :)
    Empiezan por A. :) Pero a mí me gusta picotear el diccionario en zigzag... que empieza por Z :D
    Veo que ya vas por la P de Patricia o ... panocho :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja desde luego, ¡que la palabra culto se toma muy a la ligera! Estoy de acuerdo Framboise, como concluyo el tipo era un poquico tonto...y ponerle etiquetas no era la solución, a mí tampoco me gusta la palabra, los árboles libres en armonía ;)
      :) :) a mí me encanta la palabra horizonte, ése que se ve desde el alféizar :)

      Diego, que me está dando clases jajaja
      Abrazo enorme :)

      Eliminar
  5. A veces es tan raro todo que ni siquiera el diccionario entero puede ponerle calificativo. En esas ocasiones lo mas prudente es abandonar antes de perder el Norte.
    Efectivamente, el culto mas tonto de la ciudad se dio cuenta tarde de que lo era, pero entre tanto llenó su cabeza de palabras con extraños significados, algo muy loable por otra parte.( Poca gente echa mano de un diccionario de papel hoy en día).
    Me gusta tu manera de ver la vida, así que yo también me quedo por aquí.
    Un besito Patricia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero es tan difícil tomar la decisión de abandonar...A mí me gustan los diccionarios de papel, siento que retengo más lo que he buscado, la lección aprendida tras el "esfuerzo" de buscar y un poquito también la memoria fotográfica. Los ordenadores lo enfrían todo, hasta los diccionarios.
      Gracias por pasarte Clara :) Admiro tu blog, que ojeo desde hace tiempo gracias a Fram y Diego; lo último que has hecho es una maravilla, la idea de ponerle esas láminas laterales hace a ese mueble tan único y especial.
      Bienvenida y gracias, un abrazo grande :)

      Eliminar
  6. Muy bonita Patricia. Me gusta cómo escribes. Te he descubierto gracias al blog de Clara y esta historia ha sido un muy buen descubrimiento. El párrafo que te han señalado más arriba en otro comentario, creo efectivamente que es un gran párrafo. Enhorabuena!!! Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido seas a este humilde sitio! :) Gracias de verdad, me alegra mucho que te haya gustado, es un placer que me digas eso :) Un abrazo muy fuerte!

      Eliminar
  7. El corazón crea palabras que no existen, ni existirán nunca en ningún diccionario. Porque el amor se hizo para los tontos y los que se lo toman demasiado en serio fracasan una y otra vez, hay que saber observar y dejarse de definir lo indefinible. Si de cada párrafo tengo que buscar cuatro palabras en el diccionario, por muy culto que parezca todo, algo no funciona. De hecho me aburre soberanamente. Hay personas que se pasan las relaciones usando el diccionario.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si el amor se hizo para los tontos, ahora lo entiendo todo, jajaja. Los "tontos" no saben leerlo, así que seguramente el diccionario no esté hecho para esto,como dices.

      Abrazo sonoro :)

      Eliminar
  8. Me ha encantado la historia Patricia, veo en ella la mente y el corazón, el amor y el tiempo que en ocasiones perdemos y que ya no vuelve...Es toda una reflexión...

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te lo agradezco de corazón sofya, siempre intento poner ambas a partes iguales :)
      A veces pienso que perdemos más tiempo en la reflexión que en aprovechar ese tiempo.

      Gracias por pasarte, un abrazo

      Eliminar
  9. Me quedé sin palabras... maravillosa historia! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Miles de gracias, o mil palabras de gracias :)

      Eliminar