sábado, 4 de enero de 2014

Que no es el contenido, sino la compañía

No sé de qué vamos a hablar hoy. De la universidad, del amor, de unos, de otras, de política, del futuro. Poco importa; me importa que me escuches, pues lo único que necesito es empezar a soltar pamplinas por la boca. Y desinflarme.
Hoy es un día para sentarse en un banco y ver a los niños pasear y a los ancianos gatear; para ponerse cómodo en la acera, al lado de los jardines con geranios del ayuntamiento, con las piernas cruzadas y las manos enlazadas en la nuca. Y soltar al aire ¡qué vida más perra!
Aunque no sepa de qué vamos a hablar, voy a hacerlo hasta perder la voz y quedarme afónica y desgarrada, como los cantantes melancólicos y rotos que escriben esas canciones que nos desvelan cada noche. Como un bálsamo que cure cicatrices, voy a parlotear hasta la extenuación.
Tú sólo tienes que hacer como que me prestas toda tu atención, no te pido más esfuerzo; cuando hablo y tú me escuchas haces que no me sienta sola.
A cambio compartiremos una bolsa de pipas, con la condición de que te las comas tú todas, que a mí no me gustan, y de que no tires las cáscaras al suelo, es muy guarro eso. Mientras comas hablaré. Se te pondrá toda la boca salada y los labios rojos e irritados; a mí se me pondrá la boca amarga y los labios agrietados de la sarta de tonterías que pretendo decir.
Irá cayendo la tarde e iremos a por un helado para endulzar el hastío, el tuyo y el mío, tu aburrimiento y mi cansancio.
Por el camino te pediré perdón por el tostón que te habré dado, por todas las palabrotas que seguro habré soltado, y por los juramentos, gritos y tirones de pelos. Habrás sido testigo de una escena patética e impropia, pero necesaria para la supervivencia de mi escasa cordura. Y te habrás ganado un pedacito más de cielo, ése al que van los buenos amigos, y un pedacito más de mí.

Te anticipo todo esto antes de bajar del bus, para que sepas lo que te espera, para que te pienses el poder negarte.
Tú me preguntas que a qué hora y dónde.

Yo te sonrío y te quiero.

14 comentarios:

  1. ¿Ya has acabado, soliloquia? ¿Ya has perdido la voz y te has quedado desgarrada y afónica, extenuada? Pues ahora me toca a mí. ¡No, no bajes ahora del bus!, este es un trayecto de ida y vuelta, a mí me toca la vuelta. Dame otro cartuchico de pipas (sin sal, por favor, me la tiene prohibida la doctora) y no me obligues a no escupir los cascarujos por la ventana, pueden ser comida para pajaricos destemplados. Te devuelvo el pedacito de cielo (¿eso qué é?), aunque me quedo con el cachico de ti. Te vas a enterar tú ahora de sonrisas y querencias, vaya si te vas a enterar...

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    1. Jajaja a sus órdenes mi capitán, no me bajo del bus :) :) :)
      Aquí tienes tu cartucho de pipas sin sal y la autorización para tirarlas como comida de pájaros.
      Gracias por la compañía, las sonrisas y las querencias :) :) :) :)
      Abrazo afónico y desafinado pero feliz.

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  2. :D Vaya... venía a decirte (casi) lo mismo pero veo que Diego se me ha adelantado :D
    Pues, os dejo con vuestras pipas (prefiero las almendras y saladas Edb)
    Besotes para los dos :))
    Y Feliz Año Patricia Muacs!!
    PS Para ti no Diego, ya te felicité en varios sitios :D:D

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    1. Pues para ti una bolsa de almendras fritas con sal de las que hacemos en mi casa, te va a encantar :)
      Gracias por lo dicho, por lo no dicho que sé que querías decir, y por el cariño.
      mil besos de vuelta

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    2. :D Si supieras el vicio que tengo con las almendricas fritas de tu tierra... y con el belmonte :D como para estar dando vueltas y mil vueltas en el autobus de parloteo de supervivencia mutua. (yo no suelo decir palabrotas... bueno... no muchas :D)
      Besotes a mogollón.

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    3. Jajaja yo digo más de las que me gustaría, cuando la ocasión "lo requiere", pero adecuo el registro según la situación ;)
      Esos son los vicios buenos, no te quites esos caprichos! :D Besosss!

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  3. Y bajas del bus, y te das cuenta que has olvidado las pipas, y ahora me tendré que comer las uñas, y no te gusta pero has empezado ya a desinflarte, y no vas a parar para decirme que no te gusta, y yo te escucho, porque cuando me pierdo me gusta leer historias de autobses, pipas, viejos que gatean, palabrotas, gritos y tirones de pelo en el ocaso...

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    1. Yo a veces también lo hago (aunque sé que es desagradable sobre todo a ojos del que te está viendo ajajaj)
      Bienvenido seas a mi autobús de palabras buenas y malsonantes, gracias por leerme y comentarme :)

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  4. Cambia banco por un bar, y pipas por cerveza. Sea como sea es un privilegio tener esas amistades, por norma vamos con una armadura por la vida y, en mi caso, sólo me la quito por completo con ciertas personas.

    Asique más nos vale cuidarlas = )
    Un abrazo!

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    1. De hecho siempre es un bar y unas cuantas cervezas en las tascas, jajaja, pero en la historia me apetecía volver al banco y a las tardes cuando eras más niño y no tenías edad para beber y todo era más fácil.

      Es sabio eso, así no te habrán dado tantas estocadas como a mí. Que cuides tú también mucho a las tuyas y sean para siempre, del de verdad.
      Un abrazo!

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    2. Ah, vale jajaja si, esas tardes en Santo Domingo o en cualquier parque comiendo pipas y haciendo el mono son ya míticas.

      No te creas, me han dado y me siguen dando unas cuantas, eso de la armadura ha venido con una relativa madurez y con el saber como y con quien hablar ciertas cosas.

      Te deseo lo mismo, realmente es la relación más desinteresada que existe (salvando la familia, pero eso merecería otro relato y sus consecuentes variantes).
      Un abrazo!

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    3. Hay que hacer, como le leí a Luis Ramiro la metáfora, de "Muñeca rusa", e ir quitándose caparazones poco a poco. Las muñecas más pequeñas y desprotegidas sólo deben mostrarse si uno realmente confía y está seguro :) Aunque nunca se madura lo suficiente,al menos yo!
      Un abrazo :)

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  5. Las buenas amistades son esas que pese a saber que les espera una tarde de escuchar penurias, estarán ahí y no saldrán por patas.

    Es una suerte tener amigos así, que te sigan aunque tropecemos mil veces y que, aunque ya nos advirtieron que nos daríamos de bruces contra la pared, nos ayudan a levantarnos y a seguir sin echárnoslo en cara.

    :-)

    ¡Salud!

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    1. Desde luego Oski, son el mejor regalo porque son algo totalmente voluntario, la verdadera amistad se ve en esos momentos, por aguantarnos tanto.
      Gracias por pasarte y leerme :) :) :)
      Un abrazo!

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