viernes, 16 de agosto de 2013

Paréntesis

Hoy es un día de esos que no tienen nombre pero que sólo te pertenecen a ti, un día impropio con nombre propio que me niego a decir. Un día lleno de un vacío que lo llena todo.
Hoy se me desparrama el café por la taza, una y dos y tres veces, aunque a la cuarta entiendo que ahora la taquicardia es justificada.
Hoy no encuentro el abrigo pero me niego a cerrar la ventana.
Hoy pido sin decirlo un alto el fuego, enviando señales de humo mientras me caliento, o lo intento. Y respiro el humo y su veneno a medio pulmón. 
Porque hoy funciono a medias como un trasto viejo.
Y mientras el hoy se va acabando llega el reloj a una encrucijada. Se me está agotando el día y la señal aún no ha venido aunque no me haya movido de casa.
Hoy es un día en que ni la poesía me salva, en que las ojeras hacen sombra en mis clavículas. Hoy busco mi nombre en la sala de espera pero no llega la cita.
Hoy ladro blasfemias en un lenguaje que nadie entiende, y cuando hasta mis paredes se aburren de verme, descuelgo la línea dejándome ausente, y vuelo a la calle buscando otro nido.
Y mezclo mi rostro con rostros cualquiera, haciéndome anónima en mitad de la pena, cruzando la acera bailando en silencio las letras que retumban con eco en mi mente, siguiendo tan ausente.
Hoy busco insistente un nicho en el cielo, chocando con la gente, mirando los huecos que anidan en las nubes de esta tarde tan tardía, queriendo perderme, aunque ya esté perdida.
Pero hoy el viento no sopla a favor.
Hoy le pongo música a las preguntas y acordes a las respuestas, dejándolas en el aire, porque aún no sé comprenderlas. Y pido que regrese el mes de abril que aquel ladrón birló, y busco otra estación de trenes sin destino, queriéndome inventar una nueva dimensión y esconderme en sus recodos hasta que se suicide el tiempo. Este tiempo que me asesina el aliento.
Hoy me arrugo como los troncos de los árboles de la alameda, y vuelvo a casa guiada por la oscuridad del barrio. Hoy es un día tan largo que parece un año.
Hoy sólo soy otro objeto en el cajón de objetos perdidos y nadie ha venido a recogerme. Hoy el amor no existe, y tampoco yo.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias Patricia por todos tus comentarios. Me animan mucho tus palabras y saber que lo que hayas podido leer por aquí te ha hecho sentir la protagonista... Tus palabras me dan alas para continuar... Ahora me toca a mí bucear por aquí... Un abrazo ;)

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    1. Me alegro mucho de lo que dices, cuando alguien escribe y transmite bien hay que hacérselo saber para animarle a seguir volando, así que seguiré leyéndote :) Un saludo!

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