domingo, 15 de septiembre de 2013

Soliloquio desnudo

Me piden que desnude la voz. Que me exhiba propia, yo, sin adornos ni baratijas, sin piedras preciosas ni altruistas. Me exigen una transparencia incorpórea y grave. Pero ¿y si detrás de mi desnudez no hay nada?
El vacío es en sí mismo una existencia, un monstruo de ojos negros y sangre caliente, la peor pesadilla que si fuera mujer llevaría tacones de aguja y un abismo en la mirada. El acantilado tiene las piernas esbeltas y morenas y es insoldable. He olvidado cómo saltar.

Te pido que desnudes la voz. Que seas sincero, tú, sin adornos ni perfecciones, sin mejoras inverosímiles. Te exijo que te hagas transparente y eterno, porque sé que detrás de tu desnudez está el infinito.
El infinito que es nuestra existencia, un lobo disfrazado de felino que no sabe a quien morder, un aullido agudo que resuena en las montañas, anciano como la Luna pero sin edad. El eco tiene paciencia y sabe esperar. El salto es impaciente, la desnudez ingrávida, el cielo sólo una promesa desleal.

2 comentarios:

  1. No sé... creo que el infinito es nuestra esencia pero lo finito, nuestra existencia... por muchos saltos o intentos de, por mucha desnudez sincera.
    Se puedo pedir, rogar, suplicar incluso pero nunca exigir ;)
    "El eco tiene paciencia y sabe esperar"... para mí, el eco, se miente y miente.
    :D ¡Vaya tema leo nada más volver de mis días entre paréntesis! ¡Déjame respirar un poco!

    Besos... atragantados. :)

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    1. Jajaja ;D palabras sabias, a veces escribo rugidos porque hace falta ladrar para soltar rabia y temores, pero llevas razón en lo de no exigir :) Un abrazo con oxígeno!

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