viernes, 12 de agosto de 2011

Hablar en falso

Tiene que haber un limbo de las promesas perdidas.

En algún rincón del universo, debe existir una nebulosa gigante que acoja todo aquello que decimos que haremos y que nunca cumplimos. Hay des-promesas de todo tipo y condición, pero las peores son aquellas en las que ponemos mayor convicción, porque ni la vergüenza personal hace fuerza en nuestra conciencia para acometerlas.
Sí, debe existir esa nebulosa gigante, y más que gigante, enorme, tremendamente grande, porque sólo mis promesas incumplidas llenarían kilómetros cuadrados de espacio. De espacio inutilizado.
Y aquí sigo, escribiendo sobre ello en vez de ponerme manos a la obra y evitar de una vez que ese limbo de promesas incumplidas se convierta en el agujero negro de mi vida.

Tiene que haber un limbo de las promesas perdidas y yo ya estoy perdida en él.

4 comentarios:

  1. ¿Sabes? Una vez tuve la idea de escribir una novela sobre esto pero me pareció demasiado compleja para llevarla a cabo. Creo que tiene que haber un limbo de promesas, de las que hacemos y de las que nos hacen y que se quedan flotando ahí, esperando la oportunidad que nunca llega.

    ¿Nunca has pensado que se hacen más promesas de las que se cumplen? Tendemos a prometer demasiado y a cumplir demasiado poco. Tal vez sea que cambiamos y que las promesas surgen de un estado vital que cambia inevitablemente con el tiempo.

    Besos.

    PD: Sé que son entradas antiguas, y eso es lo que más mola, ir viendo la evolución. Espero que jamás llegues a leer mis comienzos bloggeros, porque dan auténtica pena. Era tan moñas, tan inocente...tan...tan...tan de todo que no sé si he cambiado en algo y eso es lo que más miedo da jajajaja.

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    1. ¿En serio? jaajaja qué coincidencia! Pues sí, claro que lo he pensado, de hecho esta entrada surgió a partir de eso, una época de hacerme (y que me hicieran) muchas promesas que quedaron en nada. Luego todo va a ese limbo, a un estado primero pasivo y luego vegetativo, hasta que caen en el absoluto olvido.
      Puede que cambiemos, pero si en aquel momento esa promesa era necesaria, ¿no nos será necesaria aún ahora, para digamos cerrar ese círculo? Con las promesas desprometidas tengo un pequeño trauma y creo que suelen estar más de más que de menos.

      P.D.......no no,eso no mola nada!jajaja qué vergüenza, es que tienes que estar leyendo cada tontería mía!!No sé si tú eras moñas e inocente, pero mis entradas antiguas podrían tener el calificativo de cursis y estúpidas. Después de decirme eso, me toca venganza, así que lo siento pero iré pronto a tu blog a leer tus primeros pasos jajaja ya te diré si has cambiado ;)

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    2. Eso me pasa por no estarme calladito jajajajaja. Siempre te queda el gusanillo de saber qué hubiera pasado, es inevitable hacerse preguntas cuando algo no sucedió.

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    3. La verdad es que pensaba hacerlo igual cuando tuviera tiempo, siempre procuro hacerlo cuando encuentro un buen blog. Ahora me has pillado en un descanso del estudio así que allá vamos yo y mi curiosidad.

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