sábado, 6 de agosto de 2011

En un universo paralelo al nuestro

Que tristeza, que decepción,
dos cuerpos inertes sobre el colchón.
Ni tuyo ni mío, ni amor ni calor.

Sólo ausencia.
Ausencia de besos, de más buenos versos,
de caricias desnudas en la habitación.

Sólo impaciencia,
por hallar la manera, de agotar esta espera,
de borrar la dolencia, ceniza y carbón.

Aguja en vena, aguja de un reloj,
que cuenta las vidas, dos vidas, mil vidas,
que llevamos perdidas en la habitación.

Reloj.
Compás de agonía,
parsimonía sombría,
la cama vacía.
No te mires, ¿no me miras?
Ni la sangre se calienta en este cuarto con estufas frías,
y mucho menos el corazón.

Contrarreloj.
Menos uno, menos dos,
los grados que bajan,
los sueños que matan,
miradas que espantan,
(la ausencia y la presencia, la impaciente adolescencia),
y desamor en vena...

Buenas noches y adiós.
Never look back, my love!

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